• Manifestantes en Teherán portan las fotos del ejecutado clérigo chií el sheij Nimr Baqer al-Nimr durante una protesta contra el régimen de Al Saud. 3 de enero de 2016
Publicada: sábado, 9 de enero de 2016 22:39
Actualizada: lunes, 11 de enero de 2016 2:23

El Gobierno iraní ha destituido al gobernador adjunto de Teherán (capital) para los asuntos de seguridad, Safar Ali Baratlu, tras los recientes sucesos frente a la embajada saudí.

“Él no cumplió con sus deberes de manera oportuna y fue despedido por una decisión del ministro del Interior”, Abdolreza Rahmani Fazli, ha informado el portavoz del Ministerio, Husein Ali Amiri, en una entrevista televisiva emitida la noche de este sábado.

Él (gobernador adjunto de Teherán para los asuntos de seguridad, Safar Ali Baratlu) no cumplió con sus deberes de manera oportuna y fue despedido por una decisión del ministro del Interior”, Abdolreza Rahmani Fazli, informa el portavoz del Ministerio iraní del Interior, Husein Ali Amiri.

Amiri ha señalado que Baratlu había recibido previamente algunos avisos por otros asuntos y el caso de la embajada saudí fue solo uno de los motivos de su destitución.

El anuncio del pasado 2 de enero de la ejecución del prominente clérigo chií, el sheij Nimr Baqer al-Nimr por Arabia Saudí desató airadas protestas en Irán, donde se registraron algunos asaltos a la embajada saudí en Teherán y el consulado de este país en Mashad (noreste).

El portavoz del Ministerio iraní del Interior, Husein Ali Amiri.

 

El portavoz ha condenado estos acontecimientos e insistió en que los cuerpos de seguridad e inteligencia tenían que adoptar medidas para prevenir este tipo de incidentes.

Además, ha dado a conocer que hasta el momento unas 60 personas han sido detenidas en relación con el caso y las investigaciones están en marcha al respecto.

Horas después de los hechos ocurridos la semana pasada, el presidente iraní denunció en su cuenta de Twitter los daños provocados a los edificios de la representación diplomática saudí, además de llamar al pueblo iraní a no permitir que algunos individuos utilicen el asesinato de Al-Nimr como un pretexto para "cometer actos ilegales y dañar la imagen de Irán".

Por otra parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán destacó la necesidad de mantener la seguridad de las sedes diplomáticas de Arabia Saudí en Teherán y Mashad.

Sin embargo, Arabia Saudí rompió un día más tarde sus relaciones con Irán, en una medida calificada por Irán de un intento por avivar las tensiones en la región para alcanzar los intereses propios.

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