El impacto de la Doctrina Monroe en la región fue puesto bajo la lupa en un conversatorio en Ciudad de Panamá, como un claro ejemplo del egoísmo político que las antiguas potencias imperialistas utilizan para intentar extender su dominación sobre los países del sur global.
El fortalecimiento de lazos comerciales, culturales o tecnológicos con países de otros continentes forma parte de lo que Estados Unidos considera como una amenaza a sus intereses hemisféricos bajo el neologismo de la Doctrina Monroe.
En Panamá, las denuncias sobre el hostigamiento a las relaciones con China son un ejemplo de esta política.
En cambio, una apertura a nuevas asociaciones no solo podría traducirse en más posibilidades de desarrollo para el país del Canal.
El tema fue el eje central de un conversatorio celebrado en Ciudad de Panamá el 20 de agosto. El encuentro, organizado por el Centro de Estudios Estratégicos Asiáticos de Panamá (CEEAP) y la Embajada de la República Popular China, tuvo lugar en medio de las crecientes presiones de Estados Unidos para imponer su Doctrina Monroe en toda la región.
Se trata de un país que es el principal socio comercial y proveedor de la Zona Libre de Colón, además del segundo mayor usuario del canal interoceánico.
Y estas parecen ser algunas evaluaciones que países como Panamá y otros del continente están dejando de lado en medio de la actual coyuntura geopolítica.
Desde la Ciudad de Panamá, John Alonso
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