En medio de una catastrófica crisis humanitaria, Gaza enfrenta una nueva medida que profundiza el sufrimiento de su población: Israel ha vuelto a imponer severas restricciones al sector pesquero.
Esta decisión no solo prohíbe a los pescadores salir al mar, sino que incluso impide a los habitantes de las zonas costeras nadar o acercarse al agua. Una medida que ha paralizado una de las pocas fuentes de sustento que aún quedaban activas en la Franja.
Más de 4,000 pescadores han quedado sin medios para ganarse la vida. Decenas han sido arrestados, muchos barcos destruidos, y quienes se atreven a salir lo hacen bajo el riesgo de ser atacados por la marina israelí. Las organizaciones humanitarias denuncian que se trata de un castigo colectivo que afecta directamente el acceso a alimentos y empuja a más familias a la desesperación.
Estas restricciones no son nuevas, pero durante esta guerra se han intensificado. La franja de mar permitida para la pesca ha sido reducida a cero en muchos momentos, como parte del bloqueo total por tierra, mar y aire que asfixia a Gaza desde hace años.
Detrás de mí, este mar que ven, ya no es sinónimo de vida y libertad, sino de miedo y silencio. Para miles de familias, salir a esta costa era la única vía de escape, y para los pescadores, pescar era una forma de sobrevivir. Hoy ni siquiera nadar o pescar está permitido.
Huda Hegazi, Gaza
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