• Nuevas viviendas en construcción en el asentamiento de Beit El en la ocupada Cisjordania, 13 de octubre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: domingo, 18 de octubre de 2020 3:31

HAMAS afirma que el nuevo plan israelí para la expansión de las colonias ilegales es resultado de la normalización israelí-árabe.

En un comunicado emitido el sábado, el portavoz del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), Hazem Qasem, condena el nuevo plan de Israel para construir 4948 viviendas en la ocupada Cisjordania, y afirma que este proyecto es una de las consecuencias de la normalización de las relaciones de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Baréin con el régimen ocupante.

Qasem ha enfatizado que la Resistencia palestina había advertido repetidamente que los acuerdos de normalización animarían al régimen de Israel a cometer más crímenes contra los palestinos.

De acuerdo con el miembro del movimiento palestino, la construcción de nuevos asentamientos ilegales pone de relieve una nueva forma de agresión del régimen israelí contra Palestina y su pueblo.

 

Tras normalizar sus nexos con el régimen israelí, EAU adujo que había firmado el acuerdo con el régimen de Tel Aviv, para que Israel paralice la anexión de zonas de Cisjordania; sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que el plan no quedaba anulado pese al pacto con Abu Dabi.

Las autoridades palestinas han denunciado muchas veces que la construcción de nuevas viviendas israelíes en los territorios ocupados viola las resoluciones de las Naciones Unidas y han pedido la intervención de la comunidad internacional para detener el expansionismo del régimen israelí.

De acuerdo con el Ministerio de Exteriores de Palestina, el proyecto de construcción de asentamientos israelíes es parte del llamado ‘acuerdo del siglo’, un plan presentado por el Gobierno estadounidense, presidido por Donald Trump, para el conflicto israelí-palestino, que tiene como objetivo eliminar la causa palestina y la llamada solución de dos Estados.

La Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) refleja con claridad el carácter ilegal de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados desde 1967, calificándolos de flagrante violación del derecho internacional.

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