En las protestas, celebradas en las localidades de Al-Mosala y Bilad al-Qadim, al oeste de Manama, la capital de Baréin, los participantes gritaron consignas contra el régimen de Al Jalifa y portaron fotos de Salman, al mismo tiempo que pidieron su inmediata puesta en libertad.

Sin embargo, las fuerzas del régimen de Manama reprimieron las manifestaciones pacíficas y detuvieron a un número indeterminado de bareiníes.
Las protestas continuaron durante la noche del mismo lunes y en ellas los manifestantes exigieron la liberación de todos los presos políticos, así como el fin de la violación de los derechos de los prisioneros.
El pasado 25 de marzo, la corte bareiní encargada de juzgar a Salman, detenido el 28 de diciembre de 2014, decidió aplazar el juicio en contra del líder opositor en distintas ocasiones.
En base a informes, el sheij Salman fue llevado el 25 de marzo, por tercera vez, al Tribunal Penal Superior de Baréin para escuchar los cargos que se le imputan, entre los que figura “conspirar para derrocar” el régimen de Al Jalifa.
Tanto Al-Wefaq como el equipo de defensa del dirigente han rechazado los cargos presentados en contra de Salman. “No existe una causa real contra Salman”, denunció anteriormente Al-Wefaq.

En Baréin hay cerca de 4000 presos políticos, tal y como anunció en septiembre de 2014 el presidente del Centro de Baréin para los Derechos Humanos (BCHR, por sus siglas en inglés), Nabil Rayab.
Desde febrero de 2011, los bareiníes protagonizan manifestaciones casi diarias contra la monarquía Al Jalifa para reclamar, entre otros derechos, el fin del “monopolio del poder”, y la instauración de un sistema constitucional y un poder judicial independiente.
Como contramedida, el régimen de Al Jalifa, reinante en Baréin y estrecho aliado de Estados Unidos en Oriente Medio, impuso en marzo de 2011 la Ley de Seguridad Nacional, que dio lugar a la entrada de tropas saudíes y emiratíes para reprimir las manifestaciones.
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