Según un comunicado de su despacho, los cambios se han llevado a cabo en puestos de ministros adjuntos y directores generales. Sin embargo, no se ha precisado si los propios cargos seguirán existiendo.
Esta medida que se adopta como respuesta a las protestas populares contra la corrupción, también cuenta con el respaldo del Parlamento del país árabe.
Luego de varias protestas anticorrupción y las criticas del líder religioso de este país a estas prácticas en el sistema administrativo, así como los fallos en servicios como la distribución de agua y electricidad, el premier iraquí anunció el pasado mes de agosto la adopción de severas medidas al respecto.
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