• Integrantes de las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) de Irak.
Publicada: sábado, 24 de agosto de 2019 7:20
Actualizada: sábado, 24 de agosto de 2019 23:12

Tras ataques contra Al-Hashad Al-Shabi, Bagdad convoca a un alto cargo de la embajada estadounidense y le recuerda que Irak no es campo para ajustar cuentas.

Varias explosiones sacudieron el martes un depósito de armas perteneciente a las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) de Irak en la base militar de Al-Balad en la provincia central de Salah Al-Din. El subcomandante de la milicia, Abu Mahdi al-Muhandis, apunta el dedo acusador hacia EE.UU.

Como primera reacción oficial desde Bagdad, el Ministerio de Asuntos Exteriores del país convocó la tarde del viernes a Brian McFeeters, encargado de negocios de la embajada estadounidense en Bagdad, la capital iraquí, ante la ausencia del embajador estadounidense.

El canciller iraquí, Muhamad Ali al-Hakim, se reunió con McFeeters y le transmitió la insatisfacción de Bagdad por los hechos. Asimismo, le recordó que Irak “no es un campo para conflicto y desacuerdos”, sino un campo para “la construcción y el desarrollo”, según un comunicado de la Cartera árabe.

Bagdad, prosiguió diciendo Al-Hakim, da mayor importancia a las opciones diplomáticas y legales para “impedir cualquier interferencia externa en sus asuntos internos” y garantizar “la seguridad y la soberanía del país”.

 

Asimismo, el jefe de la Diplomacia iraquí matizó que Bagdad está comprometido con “mantener buena relación con sus vecinos y preservar la seguridad dentro de sus fronteras”.

Ante tal coyuntura, Al-Hakim pidió a EE.UU. que se mantenga “comprometido” con los términos del acuerdo de socio estratégico que selló con Bagdad en el ámbito de seguridad y economía y que contribuya a “fortalecer la cooperación conjunta” entre ambos países “en varios sectores”.

La Cancillería convocó al diplomático estadounidense pocas horas después de que el diario The New York Times revelara que los últimos bombardeos a posiciones de las fuerzas antiterroristas en Irak fueron obra de la aviación militar israelí.

Tanto el movimiento Hezbolá Al-Nuyaba iraquí como el Gobierno han amenazado con una respuesta decisiva a los agresores, si se repiten los ataques contra las posiciones de las fuerzas populares.

EE.UU. y el régimen de Tel Aviv mantienen una postura enemiga contra Al-Hashad Al-Shabi —compuestas por casi 40 grupos voluntarios que se formaron en 2014— por el papel transcendental que habían desempeñado en erradicar a los terroristas de EIIL (Daesh, en árabe).

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