Alrededor de 130 casas y otros edificios quedaron destruidos debido a este desastre natural y al menos tres personas han perdido la vida y 80 personas siguen desaparecidas en la ciudad de Atami, en el centro de Japón.
El primer ministro japonés, Yoshihide Suga, expresó sus condolencias a las víctimas y destacó que los trabajadores de emergencia están haciendo todo lo posible para salvar vidas, rescatar personas y ayudar con las evacuaciones.
También, las autoridades han dicho que investigarán si el deslizamiento de tierra se debió a la deforestación del área, lo que podría haber reducido la capacidad del suelo de la montaña para retener agua.
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