Congregados en Budapest, la capital de Hungría, miles de manifestantes salieron el sábado a las calles de todo el país para manifestar su rechazo a la que han dado en tildar la “ley de la esclavitud”, en alusión a la controvertida reforma laboral aprobada en diciembre pasado. Asimismo, exigieron la renuncia del primer ministro húngaro, Viktor Orbán.
La polémica normativa eleva de 250 a 400 el número de horas extras anuales, lo que supone para algunos empleados trabajar seis días a la semana. Además, permite a las empresas aplazar un máximo de tres años el pago de ese tiempo extra trabajado.
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