Los manifestantes han exigido la renuncia del comisario jefe de la Policía local y del alcalde de Chicago, por no conseguir frenar la violencia con armas de fuego.
También han reclamado justicia para los afroamericanos asesinados a manos de policías, han rechazado la violencia, la corrupción y la falta de inversión en la ciudad, y han expresado su descontento con la política de la Administración de Donald Trump.
Según las cifras oficiales, en lo que va del año ha habido 300 homicidios en Chicago, aunque esta cantidad es un 23 % menor que la del mismo período de 2017.
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