• El ministro de Petróleo de Irán, Mohsen Paknejad, habla en la 11.ª Reunión de Ministros de Energía de los BRICS en Gurugram, India, el 25 de junio de 2026.
Publicada: viernes, 26 de junio de 2026 9:27

Un ministro iraní ha pedido el desmantelamiento de las bases de EE. UU. en la región y ha denunciado una “guerra ciega” contra la seguridad energética global.

El ministro del Petróleo de Irán, Mohsen Pakneyad, ha pedido la retirada de todas las fuerzas militares estadounidenses de Asia Occidental y el desmantelamiento de las bases estadounidenses en la región como única vía hacia la estabilidad energética global.

En su intervención en la 11.ª Reunión de Ministros de Energía de los BRICS en Gurugram, India, el jueves, Pakneyad detalló el alcance completo de los reiterados ataques contra la infraestructura petrolera, gasífera, de refinación y petroquímica de Irán, que describió como una “guerra ciega contra la seguridad energética global”.

“La única forma de alcanzar estabilidad y seguridad en Asia Occidental, que suministra una parte importante de la energía mundial, es la retirada de las fuerzas extranjeras de la región, el desmantelamiento de las bases estadounidenses y la entrega de la seguridad de esta región estratégica a los países regionales”, afirmó.

Sus declaraciones llegan pocos días después de un histórico memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos firmado el 17 de junio, que compromete a Washington a levantar todas las sanciones contra Teherán, desbloquear los activos iraníes y permitir transacciones en dólares.

El ministro afirmó que Irán está dispuesto a desempeñar un “papel activo y constructivo” con los miembros de los BRICS para lograr objetivos de energía segura y asequible, pero advirtió que el sistema energético mundial enfrenta “más que nunca desafíos e incertidumbres crecientes”, desde riesgos geopolíticos y volatilidad de los mercados hasta el cambio climático y restricciones de inversión, problemas que “no pueden ser abordados por uno o dos países únicamente”.

En su discurso, Pakneyad detalló las consecuencias de la guerra entre Estados Unidos e Israel, afirmando ante los ministros reunidos que los “reiterados ataques de los agresores contra la infraestructura petrolera, gasífera, de refinación y petroquímica de Irán durante este período no fueron solo un ataque a la infraestructura de un país, sino una guerra ciega contra la seguridad energética global”.

 

Según dijo, los ataques causaron destrucción física de instalaciones, “el martirio y heridas de varios trabajadores de la industria petrolera”, amplias consecuencias ambientales, interrupciones en la producción de materias primas y en la cadena de suministro de bienes esenciales para la vida del pueblo iraní, así como pérdidas de ingresos y empleo para miles de familias en la región del Golfo Pérsico.

“Las consecuencias de dicha agresión han derivado en una crisis energética, un aumento global de los precios de materias primas y productos manufacturados, presión económica y mayores costos de vida para numerosas poblaciones civiles”, señaló Pakneyad.

Calificó los ataques como una “violación flagrante del derecho internacional y específicamente de la Carta de las Naciones Unidas” que “debe ser condenada en todos los niveles”.

En otras partes de su intervención, el ministro advirtió que los esfuerzos para eliminar rápidamente los combustibles fósiles mediante “políticas unilaterales y excluyentes” en las negociaciones climáticas internacionales podrían resultar contraproducentes, poniendo en riesgo la seguridad energética global y agravando la pobreza energética.

“Si bien se subraya la necesidad de una acción colectiva para mitigar el cambio climático, también debe tomarse seriamente la advertencia de que adoptar políticas unilaterales y excluyentes en el sistema energético pone en peligro la seguridad energética global y profundiza la pobreza energética en muchas sociedades y regiones desfavorecidas del mundo”, recalcó.

Sostuvo que “todas las fuentes y tecnologías energéticas deben desempeñar un papel” para satisfacer la creciente demanda, citando el último informe World Oil Outlook de la OPEP, publicado la semana pasada, que prevé que el petróleo y el gas seguirán representando más del 53 % de las necesidades energéticas mundiales hasta 2050, sin que se observe un pico claro en la demanda de petróleo en ese horizonte.

Pakneyad señaló que, a pesar del crecimiento de las energías renovables, los combustibles fósiles aún representan alrededor del 57 % de la generación eléctrica mundial, con una proyección de aproximadamente 34 % en 2050.

“El petróleo sigue siendo la columna vertebral de los sectores de transporte e industria del mundo, mientras que el gas natural, con su carácter más limpio, su aplicación flexible y su infraestructura en expansión, desempeña un papel fundamental en la transición energética”, afirmó.

El ministro añadió que Irán, como uno de los mayores productores mundiales de petróleo y gas, ha logrado sus objetivos de desarrollo de infraestructura a pesar de años de sanciones, con una producción anual de gas natural que superó los 280 mil millones de metros cúbicos en 2025 —alrededor del 7 % de la producción mundial.

 

La capacidad de producción de crudo ha alcanzado los 4,2 millones de barriles diarios, mientras que la capacidad de refinación se sitúa en 2,4 millones de barriles diarios.

Añadió que Irán posee miles de kilómetros de oleoductos para el transporte de crudo, productos derivados del petróleo y gas natural, y que la capacidad de generación eléctrica ha superado los 100 000 megavatios, con expansión tanto de la generación fósil como no fósil.

Calificando a los BRICS como un “potencial excepcional para la cooperación energética”, Pakneyad propuso la colaboración en petróleo y gas, energías renovables, redes eléctricas, hidrógeno, eficiencia energética, inteligencia artificial y digitalización.

Advirtió que los mercados energéticos globales enfrentan “riesgos y amenazas graves” debido a medidas comerciales y sanciones “bajo pretextos infundados contra países con grandes reservas de petróleo y gas”, y afirmó que los miembros de los BRICS tienen una “responsabilidad compartida para mantener la estabilidad y evitar interrupciones en los mercados energéticos, garantizando el flujo ininterrumpido de recursos energéticos”.

“La seguridad energética debe lograrse en sus dos dimensiones: la seguridad del suministro para los consumidores y la seguridad de la demanda para los productores”, remarcó.

Como medida práctica, propuso una “Asociación de Seguridad Energética de los BRICS” dentro de la hoja de ruta de cooperación energética 2025-2030 del bloque, con el fin de fortalecer la resiliencia, la estabilidad y la seguridad en toda la cadena de valor energética.

El marco incluiría intercambio regular de información sobre el mercado, cooperación en la protección de infraestructura energética crítica, mejora de la respuesta a emergencias, fomento de inversiones estratégicas en energía y apoyo al suministro ininterrumpido entre los miembros.

“Lograr una energía segura, asequible, fiable, sostenible e inclusiva depende del esfuerzo colectivo y la cooperación de todos nosotros”, señaló Pakneyad.

“La República Islámica de Irán está dispuesta a participar activa y constructivamente con todos los miembros del grupo BRICS en la realización de este objetivo estratégico”.

La reunión de dos días en Gurugram, en las afueras de Nueva Delhi, reúne a los ministros de energía del grupo ampliado de los BRICS, que ahora incluye a Brasil, China, Egipto, Etiopía, India, Indonesia, Irán, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica y los Emiratos Árabes Unidos.

hnb