• Biden afronta 1.º reto con caravana de refugiados centroamericanos
Publicada: lunes, 18 de enero de 2021 15:20
Actualizada: lunes, 18 de enero de 2021 20:27

Antes de asumir el cargo, Biden se enfrenta al primer desafío migratorio por el “efecto llamada” a la regularización de 11 millones de indocumentados en EE.UU.

La primera gran oleada migratoria de 2021 en América Latina, con miles de hondureños que huyen de la violencia y de la miseria, ha quedado cercada este domingo por militares y policías a su paso por Guatemala.

Las Fuerzas Armadas guatemaltecas, junto a los policías antidisturbios, detuvieron con gases lacrimógenos y pistolas electrónicas a los integrantes de una caravana de 9000 migrantes que se dirigen hacia México y buscan llegar a Estados Unidos, con la esperanza de que la Administración del demócrata Joe Biden, que tomará posesión el 20 de enero, dé un giro a las políticas de acogida impulsadas por el presidente saliente, Donald Trump.

El grupo de migrantes, la mayoría hondureños, que intenta alcanzar el llamado sueño americano, tras los devastadores efectos de los huracanes Eta e Iota, tiene como destino EE.UU., luego de que Biden anunció que tenía previsto enviar una reforma migratoria pionera al Congreso en los primeros días de su mandato.

La reforma en cuestión contempla una vía a la ciudadanía para los cerca de 11 millones de indocumentados que se estima viven en Estados Unidos, según avisaron el viernes al diario Los Angeles Times activistas que defienden los derechos de los migrantes y que han estado en conversaciones con el equipo de transición del demócrata para preparar el plan migratorio.

Ese programa daría un acceso a la ciudadanía más rápido a dos grupos protegidos actualmente por alivios temporales de la deportación de EE.UU., es decir, la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés) —aprobada por el expresidente Barack Obama en 2012 y suspendida posteriormente por Trump —y el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) que han ido concediendo diferentes Gobiernos norteamericanos a irregulares de países donde se habían producido guerras o desastres naturales, como Honduras, Nicaragua y El Salvador, entre otros.

La política restrictiva en materia migratoria de Trump ha hecho que la admisión de refugiados por EE.UU. en el último año de su Administración haya llegado al nivel más bajo desde 1980. En contraposición a su predecesor en la Casa Blanca, Biden ha prometido establecer el límite anual de admisiones de refugiados a 125 000 casos, una promesa que se considera como un “efecto llamada” a los miles de migrantes en camino al país norteamericano

Sin embargo, ante la masiva avalancha de migrantes que tratan de llegar a EE.UU., desde el equipo de Biden les han urgido a detenerse y regresar a sus países de origen, porque las fronteras estadounidenses estarán cerradas para su procesamiento migratorio.

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