• Destrozos causados por el impacto de misiles iraníes en la base Ain Al-Asad en Al-Anbar, Irak, ocupada por las tropas de EE.UU.
Publicada: miércoles, 15 de enero de 2020 11:28
Actualizada: miércoles, 15 de enero de 2020 18:55

El certero ataque con misiles de Irán contra una base militar de EE.UU. en Irak cortó el contacto de soldados estadounidenses con sus drones, revela un informe.

El pasado 8 de enero, la División Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, lanzó decenas de misiles tierra-tierra contra dos bases de EE.UU. en Irak en respuesta al asesinato del comandante de Fuerza Quds del CGRI, el teniente general Qasem Soleimani, en un atentado perpetrado por Washington en Bagdad, capital iraquí.

En un informe divulgado el martes, el diario The Times of Israel analizó el ataque de represalia de Irán a la base aérea de Ain al-Asad —ocupada por las fuerzas estadounidenses desde 2003—, sita en la provincia de Al-Anbar (oeste), que provocó un gran susto entre los soldados de EE.UU.

Pensábamos que básicamente habíamos muerto”, dijo un soldado estadounidense que sobrevivió a la ofensiva iraní, según recoge el periódico.

La mayoría de los 1500 militares estadounidenses desplegados en Ain Al-Asad se refugiaron en una serie de búnkeres de la época del exdictador iraquí Sadam Husein por temor al ataque iraní, señala The Times of Israel.

 

Agrega no obstante, que unos 14 operadores de aeronaves no tripuladas quedaron en sus instalaciones para controlar unos 7 drones de EE.UU., entre ellos varios de modelo MQ-1C Gray Eagle, que monitoreaban la base aérea atacada por Irán.

El diario israelí afirma que la operación de la represalia de Irán duró unas tres horas, y causó gran destrucción en la base y en equipos militares de EE.UU. Provocó asimismo incendios en las líneas de fibra óptica en la base estadounidense.

Tras el incendio en las líneas de fibra óptica, no hubo control sobre drones”, indica otro militar estadounidense, identificado por el rotativo como Wesley Kilpatrick, quien habla del gran susto que vivieron las fuerzas de EE.UU. en especial después de que entendieran que habían quedado ciegos a los próximos eventos en el aire y el suelo por haber perdido el contacto con drones.

“Es un gran problema, porque los drones son muy costosos y hay muchas cosas en ellos que no queremos que otras personas y los enemigos puedan tener acceso”, dijo Costin Herwig, un militar estadounidense que estaba encargado de controlar un dron MQ-1C Gray Eagles en el momento del ataque iraní.

Una imagen satelital muestra parte de la destrucción causada por el ataque con misiles de Irán a la base aérea Ain Al-Asad, sita en el oeste de Irak, y ocupada por las tropas norteamericanas desde la invasión de Irak en 2003.

 

A pesar de que Washington había puesto en estado de máxima alerta los sistemas antiaéreos en sus bases en Irak, la defensa antimisiles norteamericana no logró interceptar ni un misil iraní

Las fotos y grabaciones publicadas desde el interior de la base Ain Al-Asad, ponen en duda las afirmaciones del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien dijo que el ataque iraní no causó ninguna víctima entre el personal estadounidense presente en dicho lugar y que los daños materiales a las instalaciones “eran mínimos”.

Pues, tal como han revelado las imágenes satelitales de la mencionada base, el ataque iraní destruyó rampas de helicópteros de ataque Apache, helicópteros utilitarios Black Hawk, las aeronaves de operaciones especiales V-22 Osprey Tiltrotor, hangares de drones así como centros de operaciones de la base.

Tras el lanzamiento de misiles y la paralización de importantes partes de la segunda base más importante de EE.UU. en el oeste de Asia, Irán se convirtió en el país, que después de la II Guerra Mundial (1939-1945), ha logrado asestar un duro golpe al Ejército de Washington y sin recibir respuesta alguna.

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