Mientras el huracán devastador Dorian se aleja de Bahamas rumbo a Florida (sureste de EE.UU.), el primer ministro bahamés, Hubert Minnis, anunció que el siniestro ha causado una de las crisis más grandes en la isla.
El Gobierno ha contabilizado 7 muertos a causa de la tormenta, advirtiendo que esa cifra podría aumentar, hecho que no está tan lejos de la realidad viendo estas imágenes impactantes de los daños materiales y las estimaciones del Gobierno que indican que grandes partes del país han sido destruidas.
Las pistas del Aeropuerto Internacional de Gran Bahama, en Freeport, están bajo agua, complicando los esfuerzos de rescate. Además, algunos de los hospitales, según las autoridades, deben ser evacuados de pacientes por el peligro de las inundaciones.
El huracán, que dejó unos 760 milímetros de lluvia en las Bahamas, bajó este martes a categoría 2, de una escala de cinco, pero sigue siendo muy peligroso mientras se desplaza lentamente con vientos de 175 kilómetros por hora hacia Estados Unidos.
Allí, millones de habitantes podrían estar en su trayectoria. El Departamento norteamericano de Defensa (el Pentágono) indicó que 5 mil miembros de la Guardia Nacional y 2 mil 700 militares en servicio estaban listos para intervenir en caso de necesidad.
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