• El senador Mike Lee (izq) y el senador Patrick Leahy hablan con los reporteros después de la aprobación final de la Ley por la Libertad en el Senado estadounidense, 02 de junio de 2015.
Publicada: miércoles, 3 de junio de 2015 1:30

El Senado de EE.UU. aprobó el martes el proyecto de ley que pone fin a la recolección de datos privados de ciudadanos por parte de la NSA.

Los legisladores aprobaron la llamada Ley por la Libertad por 67 votos a favor y 32 en contra, ratificando con ello la decisión tomada el pasado 13 de mayo por la Cámara de Representantes.

Se espera que el presidente de EE.UU., Barack Obama, firme el nuevo decreto lo antes posible, y como consecuencia se reanudaría al programa de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés), pero con una serie de cambios.

No obstante, se espera que la legislación ponga fin a la recolección masiva de registros telefónicos en EE.UU., mientras que conserva algún poder de vigilancia.

La llamada Ley por la Libertad limitaría algunos poderes ya caducados, obtenidos bajo el nombre de la “Ley Patriota” a raíz de los ataques terroristas de 11 de septiembre de 2001, pero autorizaría potencialmente al organismo a realizar un seguimiento de los datos considerados como amenazas.

Entonces, la recolección de los datos podría llevarse a cabo por las compañías de telecomunicaciones a través de una orden judicial.

Por su parte, Obama celebró el mismo día la aprobación de la nueva reforma de los programas de la NSA, admitiendo que el texto resguarda las libertades individuales y al mismo tiempo la seguridad nacional.

El jefe de Estado norteamericano el sábado llamaba al Senado a no renovar la Ley Patriota, que, de hecho, no fue prorrogada el domingo.

El líder de la mayoría republicana del Senado de EE.UU., Mitch McConnell, que trataba de mantener algunos prerrogativas de vigilancia de NSA, declaró que las nuevas reformas convertirían a EE.UU. en un lugar inseguro.

El líder de la mayoría republicana del Senado de EE.UU., Mitch McConnell.

 

“Los esfuerzos para desmantelar nuestras herramientas de la lucha antiterrorista no solo son inflexibles, sino son increíblemente inoportunos”, calificó McConnell.

El exanalista de la NSA Edward Snowden divulgó en junio de 2013 decenas de miles de documentos clasificados como alto secreto sobre programas globales de espionaje masivo de la inteligencia estadounidense.

Las filtraciones de Snowden provocaron, asimismo, un enfriamiento en las relaciones de Washington con sus aliados, que no veían aceptable espiar a un país que es un aliado.

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