En un comunicado, emitido antes de partir de la ciudad fronteriza de Tijuana, la selección iraní de futbol expresó su gratitud al pueblo de esta ciudad mexicana por haber acogido al equipo durante sus 24 días de estancia, al tiempo que reiteró la preocupación por el trato recibido durante el torneo.
El mensaje comienza agradeciendo “al noble pueblo de México y a la ciudad de Tijuana y asegura que los mexicanos han demostrado que organizar la Copa del Mundo no se trata solo de estadios y entradas; se trata de respeto, humanidad y dignidad”.
“Jamás olvidaremos la amabilidad de la gente de Tijuana. A partir de hoy, México no solo es nuestro anfitrión, sino también nuestro segundo país y nuestro segundo equipo”, remarca el texto.
Irán disputó el torneo con base en Tijuana, después de que complicaciones logísticas y la denegación de visados por parte de Estados Unidos obligaran al equipo a trasladarse desde su campo de entrenamiento original en Arizona.
A varios miembros de la delegación iraní se les denegó la visa estadounidense, lo que obligó al equipo a entrenar en México y a cruzar la frontera para disputar sus partidos en Estados Unidos. En los dos primeros encuentros en Los Ángeles, a Irán se le permitió, de forma controvertida, entrar en Estados Unidos solo la noche anterior a los partidos y se vio forzado a regresar a México inmediatamente después de los encuentros.
A pesar de esos desafíos, el equipo de Amir Qalenoei se mantuvo invicto en la fase de grupos, empatando con Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto.
Irán parecía haber asegurado un lugar histórico en las rondas eliminatorias cuando Shoja Jalilzadeh marcó el gol de la victoria en el tiempo de descuento contra Egipto, pero el gol fue anulado de forma controvertida por fuera de juego tras una larga revisión del VAR.
La decepción se acentuó un día después, cuando los resultados de otros equipos dejaron al Team Melli a un puesto de avanzar entre los mejores terceros clasificados del torneo.
Tras reflexionar sobre el resultado, los jugadores afirmaron que abandonaban el torneo con orgullo, pero también con preguntas sin respuesta.
“Nos marchamos de este Mundial con orgullo, pero con una pregunta importante: ¿Disfrutaron realmente todos los equipos de las mismas oportunidades y de los mismos estándares?”, se lee en el comunicado.
Los jugadores señalaron que una serie de decisiones, elecciones de planificación y acontecimientos habían socavado su sentido de la justicia, y añadieron que los sucesos ocurridos durante los últimos días de la fase de grupos no hicieron sino reforzar ese sentimiento.
“Quizás algún día la historia juzgue quién dio la bienvenida a la presencia de Irán en este Mundial y quién prefirió que este viaje terminara lo antes posible”, plantea la selección persa.
El equipo también retomó un tema que había planteado repetidamente a lo largo del torneo, afirmando que el juego limpio debería ser algo más que un eslogan.
“Para nosotros, el juego limpio no es solo un eslogan publicitario; es la esencia del fútbol”, escribieron los jugadores y matizan que “este Mundial demostró que aún existe una gran distancia entre los eslóganes bonitos y la acción real”.
Irán afirmó que abandonaba Tijuana convencido de que el mundo había sido testigo tanto de las dificultades sufridas por su selección de fútbol como de la determinación con la que respondió.
“Nos vamos de Tijuana con la convicción de que el mundo fue testigo tanto de la injusticia sufrida por el fútbol iraní como de la fortaleza de un pueblo que, a pesar de todas las dificultades, jamás renunció a su honor y dignidad”, afirman los jugadores iraníes.
El comunicado indica que quienes celebraban la eliminación de Irán eran las mismas personas que anteriormente se habían regocijado con el sufrimiento y la muerte de los iraníes, y afirmaba que esto revelaba “la diferencia en la forma en que las personas perciben a la humanidad”.
Los jugadores concluyeron dejando de lado el fútbol para hablar de historia, diciendo que, si bien las Copas del Mundo y los dirigentes van y vienen, las civilizaciones perduran.
“Los Mundiales llegan a su fin. Los administradores cambian. Pero civilizaciones como Irán, Egipto y México, construidas sobre la verdad, el respeto y la dignidad humana, perdurarán a lo largo de la historia (…) Los resultados de los partidos forman parte de la historia del fútbol, pero el honor de las naciones forma parte de la historia de la humanidad”, concluye el cuadro de los guepardos.
ncl
