“Ninguna potencia extrarregional tiene derecho a amenazar, mantener una presencia hegemónica ni interferir en el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico”, ha advertido este lunes el comandante en jefe del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de división Ahmad Vahidi, en un mensaje publicado en inglés.
En la misma línea, y con motivo del Día de la Fuerza Naval del CGRI, el general Vahidi subrayó el jueves que la seguridad del Golfo Pérsico y del estrecho de Ormuz es “endógena y regional”, y que ninguna potencia eforánea tiene derecho a amenazarla, mantener una presencia hegemónica ni intervenir en la región.
Asimismo, destacó que la estrategia de Irán en el estrecho de Ormuz es “clara, firme e invariable” y calificó esta vía marítima de arteria vital para la energía mundial y de “línea roja estratégica” para la República Islámica. “Preservarlo significa defender nuestros intereses nacionales, la seguridad de nuestro pueblo y la dignidad de Irán”, afirmó al subrayar que la Fuerza Naval del CGRI, en coordinación con la Armada del Ejército de la República Islámica de Irán, está preparada para responder con firmeza a cualquier “error de cálculo del enemigo” o tránsito no autorizado de buques por las aguas bajo control iraní.
En este contexto, la Armada del CGRI ha informado este lunes que un tercer superpetrolero infractor fue alcanzado en el estrecho de Ormuz y fue incendiado tras ignorar las advertencias iraníes. Según el comunicado, el buque navegaba con el sistema de navegación apagado. Se trata del tercer buque alcanzado por las fuerzas iraníes en los últimos dos días.
Irán restringió el tránsito por el estrecho de Ormuz desde los primeros días de la guerra de agresión estadounidense-israelí, iniciada el 28 de febrero y seguida de un alto el fuego a principios de abril, tras la respuesta militar iraní. Desde entonces, el tráfico marítimo comercial por esta vía estratégica ha disminuido drásticamente, hasta reducirse a cifras de un solo dígito en el número de movimientos de buques.
Teherán ha condicionado la reapertura del estrecho al levantamiento del bloqueo naval estadounidense, el cese de las agresiones militares, la suspensión de las sanciones —incluidas las que afectan a las exportaciones de petróleo iraní—, la liberación de los activos iraníes congelados, el respeto del alto el fuego en todos los frentes, incluido el Líbano, y la compensación por los daños causados por la guerra.
zbg/hnb
