Durante una ceremonia con motivo del 40.° aniversario de la Defensa Sagrada (los ocho años de la guerra impuesta por Irak a Irán entre 1980 y 1988) celebrada en la provincia de Alborz (el norte de Irán), el portavoz del Ministerio de Defensa de Irán, el general de brigada Reza Talai Nik, ha señalado este sábado que el enemigo, pese a haber empleado nuevas tecnologías y perseguido objetivos estratégicos adicionales en las guerras recientes contra Irán, no logró alcanzar ninguna de sus principales metas.
En este contexto, Talai Nik ha subrayado que, aunque estos conflictos provocaron costes y daños para el país, las Fuerzas Armadas iraníes lograron infligir elevados costes al enemigo e impedir que materializara sus objetivos estratégicos.
El portavoz militar ha destacado asimismo las diferencias entre la guerra de ocho años y los conflictos más recientes, especialmente en cuanto a la intensidad del fuego, la velocidad de las operaciones, el alcance geográfico de los enfrentamientos, la diversidad del armamento y el empleo de tecnologías avanzadas. En este sentido, ha señalado que comparar la primera guerra impuesta contra Irán con la Guerra de 12 días y la Guerra de 40 días permite comprender las diferencias entre los objetivos, patrones y métodos de confrontación empleados contra la República Islámica.
Al abordar las diferencias entre los objetivos de las guerras recientes y los de la guerra impuesta de ocho años, ha declarado que “En las guerras impuestas segunda y tercera, se añadieron nuevos objetivos a los anteriores, entre ellos el debilitamiento de la capacidad nuclear pacífica, el poderío misilístico, la influencia regional y las capacidades navales de la República Islámica de Irán”.
Al referirse a los objetivos comunes de las tres guerras impuestas, el portavoz ha destacado el intento de derrocar el sistema de la República Islámica y dividir Irán. Según ha explicado, aunque la geografía de los ataques varió en cada periodo, los objetivos estratégicos fundamentales se mantuvieron. “Los objetivos geopolíticos y los esfuerzos por influir en la posición estratégica de Irán en la región, especialmente debido a la importancia de la energía y a la ubicación del Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, han sido otros de los objetivos comunes de estas guerras”, ha señalado Talai Nik.
El portavoz del Ministerio de Defensa iraní también ha destacado las medidas adoptadas para proteger las capacidades defensivas del país. Ha señalado que, durante los últimos años, parte de las capacidades estratégicas de las Fuerzas Armadas se ha desplegado en "entornos seguros y en infraestructuras subterráneas", lo que impidió que se cumplieran algunos de los cálculos del enemigo sobre la capacidad defensiva y el potencial de producción armamentística de Irán.
Ha subrayado además la necesidad de reforzar simultáneamente las capacidades defensivas y las capacidades nacionales para preservar la capacidad de disuasión de Irán. A su juicio, la República Islámica debe incrementar su resiliencia en distintos ámbitos.
Finalmente, Talai Nik ha aseverado que Irán superó esta prueba apoyándose en la fe, sus capacidades defensivas autóctonas y sus avances tecnológicos.
Estados Unidos y el régimen israelí libraron su primera guerra contra Irán, que duró 12 días, en junio de 2025. Su segunda agresión comenzó el 28 de febrero de 2026 y llegó a su fin a principios de abril, después de 40 días. En ambas guerras, la resistencia de Irán y sus exitosas operaciones de represalia obligaron a los agresores a aceptar un alto el fuego. Irán también ha mantenido un férreo control sobre el estrecho de Ormuz desde los primeros días de la segunda guerra impuesta.
En julio, Estados Unidos llevó a cabo sucesivas oleadas de ataques aéreos mortíferos contra Irán e impuso un bloqueo naval al país, en violación del Memorando de Entendimiento (MdE) de Islamabad con la República Islámica, firmado el 17 de junio para poner fin a la guerra. En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron devastadores ataques contra objetivos estratégicos estadounidenses en toda Asia Occidental y declararon cerrado el estrecho de Ormuz a todo el tráfico.
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