El general de brigada Abolfazl Shekarchi ha destacado este miércoles que, durante la tercera guerra impuesta en curso desde febrero, la producción de misiles estratégicos “nunca se detuvo”.
Paralelamente a las operaciones militares, la fabricación de misiles y drones ha continuado sin interrupción, ha explicado el general persa, indicando que los equipos recién producidos se incorporaban directamente al ciclo operativo y sustituían las reservas consumidas.
El vocero ha subrayado que uno de los objetivos del enemigo era destruir por completo las capacidades misilísticas y nucleares de la República Islámica de Irán, con el fin de que Irán ni siquiera pudiera defenderse.
EE.UU. utilizó todas las armas que había reservado para una Tercera Guerra Mundial
Estados Unidos incluso ha empleado armas “reservadas para una Tercera Guerra Mundial”, sin embargo, el enemigo no logró sus objetivos. “A pesar de que toda la infraestructura del país figuraba en la lista de objetivos del enemigo y no existía una línea roja que ellos pudieran cruzar, la República Islámica actuó con mayor éxito en el campo de batalla cada día, y el enemigo sufrió derrotas sucesivas”, ha indicado.
Además, ha destacado que “los enemigos siguen confundidos sin saber dónde producimos nuestros misiles, pese a que usan todas las herramientas de recopilación de inteligencia para averiguarlo”.
El general Shekarchi ha advertido que el enemigo ha fracasado en todos sus objetivos estratégicos sin excepción, pero intenta ocultar este fracaso destacando algunos daños operacionales en la guerra psicológica, mediática y cognitiva.
Teherán ha afirmado en repetidas ocasiones que sus capacidades militares se han fortalecido como resultado de la guerra, en lugar de debilitarse.
Estados Unidos e Israel lanzaron un guerra de agresión contra Irán el 28 de febrero, asesinando ese día al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y a varios altos mandos militares.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes llevaron a cabo 100 oleadas de ataques de represalia durante 40 días contra objetivos militares estadounidenses e israelíes, provocando importantes daños.
Tras una tensa calma, en la que las partes lograron un memorando de entendimiento para poner fin a la guerra, Estados Unidos ha vuelto a la carga atacando sitios civiles en Irán.
Las Fuerzas Armadas de Irán han respondido apuntando a las bases estadounidenses en la región.
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