Una abogada de los médicos denunciantes rebeló al Senado brasileño, que la cadena de hospitales Prevent Senior probó en pacientes ancianos con COVID-19 el popularmente llamado Kit COVID-19, compuesto de hidroxicloroquina e ivermectina, entre otros fármacos ineficaces contra la COVID-19, sin su consentimiento ni el de la Comisión Nacional de Ética de la Investigación.
La práctica se realizaba entre marzo y abril de 2020, como parte de un esfuerzo por validar la cura milagrosa preferida del presidente Jair Bolsonaro.
La abogada añadió que algunos médicos lo describían como un pacto, otros como una alianza. Reiteró que a los pacientes ancianos muy vulnerables se les dijo que había un buen tratamiento, pero no sabían que los estaban utilizando como conejillos de indias. Las pruebas mataron al menos a 9 personas, pero los resultados fueron alterados para ocultar la causa de la muerte.
La aseguradora Prevent Senior reconoció ante la investigación del Senado, que los registros de los pacientes fueron alterados para eliminar cualquier referencia a la COVID-19, después de haber estado hospitalizados durante dos semanas. Sin embargo, negó haber probado medicamentos no testeados en pacientes, sin su conocimiento.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, defendió ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) los tratamientos no probados contra la COVID-19, y criticó obligaciones como el Pasaporte COVID-19, que acredita, por ejemplo, haber sido vacunado.
Su gestión ante la pandemia, en concreto, ha generado multitudinarias protestas. Brasil ha registrado, hasta la fecha, casi 600 000 muertes por el coronavirus, colocándose en el segundo lugar, tras EE.UU., en la lista de los países más afectados.
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