• El presidente de Bolivia, Evo Morales, durante un acto en el departamento de Cochabamba, 12 de septiembre de 2018.
Publicada: viernes, 14 de septiembre de 2018 16:19

Bolivia rechaza la política antidroga de EE.UU. por certificar tolerar el tráfico en países como Colombia mientras acusa a La Paz de no combatir el flagelo.

“Estamos sobre 24 mil hectáreas de coca y allí (Colombia) 250 mil, con bases militares, con la DEA (acrónimo inglés de Administración para el Control de Drogas) norteamericana; además de eso, Estados Unidos invierte cerca de 80 millones (de dólares) al año, aquí cero”, ha aseverado este viernes el presidente de Bolivia, Evo Morales, en un acto en el departamento de Cochabamba.

El mandatario ha considerado además que el motivo de que EE.UU. arremeta contra Bolivia es que este país expulsó a la DEA de su territorio y adoptó una política propia de lucha contra los estupefacientes.

“Entonces, para ser reconocido o certificado, hay que ser un Gobierno proimperialista, procapitalista, permitir que Estados Unidos con sus políticas saquee y robe nuestros recursos naturales”, ha dicho Morales.

Para ser reconocido o certificado, hay que ser un Gobierno proimperialista, procapitalista, permitir que Estados Unidos con sus políticas saquee y robe nuestros recursos naturales”, ha afirmado el presidente de Bolivia, Evo Morales, después de que Washington acusara a La Paz de no luchar contra la droga.

Además, el presidente de Bolivia ha afirmado que, si su país sometiera su política a la voluntad de Washington, se rindiera al capitalismo y permitiera el robo de sus recursos naturales, “sería el mejor alumno de Estados Unidos”. 

Por eso, Morales ha condenado y rechazado los intentos de intervencionismo norteamericano, y ha añadido que, tras los éxitos de los últimos 12 años aplicando medidas propias para la lucha contra las drogas y la erradicación concertada de cultivos ilegales de coca, Bolivia nunca más debe estar al servicio del imperialismo.

El martes, el presidente de EE.UU., Donald Trump, acusó en un informe a Bolivia y Venezuela de incumplir los tratados internacionales antinarcóticos y de no haber realizado “los esfuerzos necesarios” para combatir el contrabando de drogas. Al día siguiente, Morales dijo ser blanco de una arremetida de Washington “por razones políticas”.

El mandatario boliviano ha cuestionado en varias ocasiones la política antidrogas de EE.UU. acusando a Washington de usar su lucha contra el narcotráfico para intervenir en otros países.

En 2008, Morales expulsó a la DEA de Bolivia, tras demostrarse que los funcionarios estadounidenses estaban involucrados en las estrategias y complots políticos de la oposición contra su Gobierno. Un año después, La Paz emprendió su propia política antidroga autónoma y obtuvo mejores resultados, según datos oficiales.

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