La vida parece haberse detenido en el estado birmano de Rajine. Así lo advirtió el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) sobre la situación de los musulmanes rohingyas.
Luego de tres días de misión en la zona, el director de operaciones del CICR, Dominik Stillhart, afirmó que las constantes tensiones entre los rohingyas con la comunidad budista y el Ejército birmano, impiden que los comerciantes musulmanes reabran sus tiendas.
Stillhart afirmó que todos en Rajine están profundamente traumatizados por la violencia que estalló en agosto pasado, señalando que continúa la huída a pesar de la reducción de las tensiones.
En un éxodo sin precedentes, unos 650 mil rohingyas han huido hacia Bangladés desde el pasado agosto, cuando el Ejército birmano lanzó una campaña de violencia contra esta minoría musulmana.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) alertó de que los musulmanes rohingyas enfrentan una limpieza étnica y pidió al Gobierno de Myanmar (Birmania) cesar la violencia.
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