• Un bombardero B-1 de EE.UU. estacionado en la base RAF Fairford, el Reino Unido.
Publicada: miércoles, 7 de octubre de 2026 8:52

La salida de bombarderos estadounidenses de la base británica RAF Fairford ha provocado la preocupación del régimen israelí por la vulnerabilidad de sus bases.

El régimen israelí reforzó las medidas de seguridad en torno a sus bases en el sur de los territorios ocupados después de que Estados Unidos retiró de la base de la Real Fuerza Aérea (RAF) en Fairford, en el noroeste de Londres, capital británica, sus 12 bombarderos B-1 por temor a posibles ataques de Irán. 

La base Fairford fue utilizada por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos durante la guerra del 28 de febrero contra Irán y ha estado vinculada al despliegue de bombarderos estadounidenses de largo alcance.

El canal local i24 informó de que funcionarios israelíes temen que las bases aéreas del régimen en los territorios ocupados se convirtieran en blanco de ataques de drones de combate.

El portal estadounidense The Intercept afirmó que el ejército de EE.UU. enfrenta serias dificultades para proteger sus bases militares en el extranjero en medio del conflicto con Irán, que, según el medio, ha escapado al control del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth.

 

La publicación señaló que, tras una serie de ataques de represalia de Irán contra las bases norteamericanas en distintos puntos de la región de Asia Occidental, los bombarderos estadounidenses de largo alcance desplegados en el Reino Unido regresaron a sus bases en EE.UU. ante el temor de un ataque inminente de Irán.

Desde que Estados Unidos, junto a Israel, lanzó una guerra de agresión contra Irán —en junio de 2025 durante doce días y en febrero de 2026— las bases que ocupa Washington en la región han sido blanco constante de las operaciones de represalia de las fuerzas armadas iraníes, esto previa advertencia de Teherán a los países de la región de que no permita usar su territorio para atacarlo.

Un funcionario estadounidense describió la amenaza contra la base de la RFA británica de Fairford como un “plan complejo de ataque” que implicaba el uso de “varios drones”, un ataque que podría haberse convertido en una pesadilla militar y propagandística para Estados Unidos, según la fuente.

El pasado 27 de septiembre, la policía británica detuvo a cinco hombres cerca de la base aérea bajo sospecha de delitos relacionados con terrorismo y explosivos. Identificados como ciudadanos británicos de entre 23 y 25 años y procedentes del área de Londres, los hombres fueron puestos enseguida en libertad bajo fianza.

El Reino Unido ha tratado de afianzar la idea de que Irán ​estuvo implicado en el presunto complot ​contra la base.

Irán rechazó dichas acusaciones afirmando que carecían de fundamento, y convocó al embajador británico en Teherán para explicar sobre el asunto.

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