• Un ciudadano israelí de 30 años, Alexander Granovsky.
Publicada: jueves, 17 de septiembre de 2026 11:35

Un tribunal israelí condenó a 13 años y medio de prisión a un hombre por presuntamente realizar tareas de seguridad para un agente iraní.

El Tribunal del Distrito Central de la ciudad de Lod (al sureste de Tel Aviv) condenó el miércoles a un ciudadano israelí de 30 años, Alexander Granovsky, a más de 13 años de prisión por presuntamente espiar para Irán, informó el Canal 7 de Israel, que calificó la sentencia como el castigo más severo impuesto hasta ahora en un caso de este tipo.

Granovsky, residente de Petaj Tikva (al este de Tel Aviv), fue detenido en 2024 y declarado culpable de presuntamente realizar tareas relacionadas con la seguridad para un agente iraní. Según el informe, recibió instrucciones de fotografiar instalaciones de generación eléctrica, así como el vecindario donde reside el político opositor israelí Benny Gantz, y posteriormente enviar las imágenes a su contacto.

Los fiscales también lo acusaron de incendiar nueve vehículos y realizar pintadas. Las autoridades israelíes afirmaron que Granovsky había manifestado su disposición a aceptar nuevas tareas, aunque, según declaró durante los interrogatorios, estaba dispuesto a hacer cualquier cosa “excepto matar”.

 

La decisión se produce en medio de la creciente preocupación de las autoridades israelíes por la infiltración de los servicios de inteligencia iraníes en instituciones sensibles del régimen. Según medios israelíes, en los últimos dos años se han presentado unas 40 acusaciones contra cerca de 60 sospechosos de espionaje presuntamente reclutados por Irán.

Esta preocupación se intensificó en el contexto de la escalada de las tensiones entre el régimen israelí e Irán. En junio de 2025, Israel, con la participación de Estados Unidos, lanzó la primera fase de una agresión contra Irán, atacando tres instalaciones nucleares iraníes en Fordo, Natanz e Isfahán. La agresión, que se prolongó durante 12 días, fue respondida por Irán con una contundente respuesta militar. Estados Unidos e Israel lanzaron nuevamente una guerra de agresión no provocada contra Irán el 28 de febrero.

Durante el conflicto, Irán detuvo a varios operativos que trabajaban para servicios de inteligencia extranjeros, incluido el servicio de espionaje del régimen israelí, el Mossad, por compartir información sensible.

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