La Comisión de Resistencia a la Colonización y al Muro denunció este miércoles que el régimen de ocupación israelí ha intensificado sus intentos de imponer un control colonial sobre Cisjordania, al declarar 464,4 dunams (46,5 hectáreas) en la localidad de Sinjil como “tierra estatal”.
El organismo palestino advirtió que esta decisión forma parte de una política sistemática destinada a expandir la infraestructura colonial israelí y a profundizar la apropiación de tierras palestinas en la zona.
El área expropiada incluye terrenos donde se encuentra el puesto de avanzada colonial Givat Haroeh, establecido en 1998 y conocido actualmente como Karmei Oz, situado entre los asentamientos de Shilo y Ma’ale Levona, a ambos lados de la carretera 60, en el centro de Cisjordania ocupada.
“¡Una gran noticia para los asentamientos!: se han declarado 465 dúnam (46,5 hectáreas) como terrenos estatales a fin de ampliar el asentamiento de Givot HaRoeh”, escribió en X el ministro israelí de finanzas, Bezalel Smotrich, quien también reside ilegalmente como colono en Cisjordania.
La ONG israelí Peace Now ha advertido de que la declaración como terrenos estatales sigue al proceso utilizado habitualmente por las autoridades israelíes, que desde hace décadas expropian hectáreas de territorio palestino por distintos motivos.
El régimen israelí aprobó el pasado 15 de febrero una iniciativa que incluye la designación como “terrenos del Estado” extensos territorios de Cisjordania y amplía sus competencias en sta parte de Palestina.
Cisjordania —incluida Al-Quds del Este—y la Franja de Gaza fueron ocupados militarmente por el régimen de Israel en la guerra de 1967 junto con los altos del Golán sirios. En total, en Cisjordania viven unos 700 000 colonos sionistas, mientras el Derecho Internacional considera que todos ellos son ilegales y la colonización es un crimen de guerra.
La gran mayoría de la comunidad internacional considera ilegales los asentamientos israelíes, establecidos en territorios que Israel ocupó durante la guerra de los Seis Días en 1967. Además, varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU han instado a Israel a cesar toda actividad de asentamientos.
La medida se produce en paralelo a la escalada de crímenes cometidos por las fuerzas del régimen israelí en distintos puntos de Cisjordania. En la madrugada de este jueves, el joven palestino Mustafa Taha Mustafa Khatib, de 32 años, fue asesinado tras recibir disparos dentro de su vivienda en la localidad de Sarta, al oeste de Salfit.
Fuentes locales confirmaron que las fuerzas israelíes irrumpieron violentamente en el domicilio y abrieron fuego contra el joven, provocando su muerte inmediata. Imágenes difundidas en redes sociales documentaron el cuerpo de la víctima tras el ataque.
Este hecho ocurrió apenas un día después del asesinato de Mohamed Zayed, de 29 años, durante una incursión militar en la localidad de Al-Yamun, al oeste de Yenín, donde las fuerzas de ocupación también retuvieron el cuerpo del fallecido.
Organizaciones palestinas e internacionales de derechos humanos han denunciado reiteradamente el incremento de la violencia ejercida tanto por colonos israelíes como por el ejército del régimen israelí contra la población palestina, incluidos ataques sistemáticos contra civiles, tierras agrícolas y propiedades.
Los palestinos sostienen que la expansión acelerada de los asentamientos ilegales y la intensificación de las operaciones militares forman parte de una estrategia deliberada para imponer una anexión de facto de Cisjordania y eliminar cualquier posibilidad de un Estado palestino independiente.
Desde octubre de 2023, las incursiones del ejército del régimen israelí en Cisjordania han provocado la muerte de al menos 1173 palestinos, heridas a 12 666 personas, la detención de aproximadamente 23 000 y el desplazamiento de unas 33 000, según estadísticas oficiales palestinas.
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