La empresa Tomer, perteneciente al régimen israelí y actor clave en el desarrollo de sistemas de cohetes y misiles con capacidad nuclear para las fuerzas de ocupación israelíes, se apresuró a emitir un comunicado afirmando que la detonación no fue más que una “prueba planificada” llevada a cabo “según lo previsto”.
A pesar de esta declaración, los informes indican que el ejército israelí impidió el acceso de vehículos de rescate al lugar del incidente y que al parecer la explosión habría ocurrido en una instalación sensible.
Además, no se había emitido ninguna advertencia pública antes de la explosión, lo cual es inusual para una prueba rutinaria de sistemas de propulsión en una zona residencial.
En los vídeos difundidos en las redes sociales se podían ver llamas y una gran columna de humo que se elevaba desde la zona tras la explosión, la cual se escuchó en las comunidades cercanas.
🚨💥La ciudad de Beit Shemesh, y escenario de una misteriosa explosión, albergaría presuntamente ojivas nucleares de Israel.
— HispanTV (@Nexo_Latino) May 16, 2026
➡️Algunos activistas mediáticos habían señalado la posibilidad de que las ojivas nucleares del régimen estuvieran ocultas en la base aérea “Sdot Micha” pic.twitter.com/O8dquV6nqn
Al respecto, medios israelíes cuestionaron la versión oficial del régimen sobre la explosión en la empresa militar.
“Dudamos de la versión de que la explosión en Beit Shemesh fue una prueba planificada, porque aún desconocemos lo que realmente sucedió allí”, informó la cadena israelí i24.
Entretanto, la cadena Kan afirmó que “es imposible que la explosión ocurrida en Beit Shemesh haya sido controlada; sin duda están ocultando algo”.
ncl
