Un vídeo divulgado el sábado muestra cómo trabajadores de esa empresa incendiaron varios autobuses en protesta a los más de cinco meses de demora en el pago de sus sueldos.
Esta empresa, propiedad de la familia del exlíder abatido de Al-Qaeda, Osama Bin Laden, es considerada como la segunda compañía de construcción más grande del mundo tanto por la cantidad de proyectos que maneja como por la cifra de los trabajadores que emplea.
Según fuentes locales, desde hace 4 meses ha habido protestas diarias que con el paso del tiempo se han vuelto más violentas. Actualmente incluso policías antidisturbios están desplegados frente a la sede de esta empresa.
BinLadin Group, afectada por la caída de los ingresos petrolíferos de Arabia Saudí, también recortó el 25 por ciento de los puestos de trabajo que ofrecía y anunció el viernes que había terminado los contratos de 50.000 empleados extranjeros.
La economía saudí, que depende de las ventas del petróleo por casi 90% de sus ingresos, encara graves problemas, de modo que el año pasado tuvo un déficit presupuestario de casi 99 mil millones de dólares.
El Gobierno saudí está reduciendo gran cantidad de activos que tiene en el extranjero y emitiendo bonos nacionales, pero, destaca el rotativo británico Reuters, los activos solo aguantarán unos años al ritmo actual de declive, mientras que las emisiones de bonos han empezado a tensar la liquidez en el sistema bancario.
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