• Delegados del partido Alternativa para Alemania discuten un manifiesto antislámico durante su congreso en Stuttgart (oeste), 1 de mayo de 2016.
Publicada: lunes, 2 de mayo de 2016 8:33

El partido derechista AfD echa leña al fuego de la discordia aprobando en su congreso de Stuttgart, entre protestas y detenciones masivas, un manifiesto político abiertamente antislámico.

El texto, titulado El Islam no es parte de Alemania, fue aprobado ayer domingo de manera unánime por los cerca de 2400 militantes del partido populista reunidos en la ciudad del oeste de Alemania.

La nueva orientación oficial de la formación reclama que se prohíban los alminares en las mezquitas, la llamada a la oración, los tipos de Hiyab femenino que cubran el rostro y el uso de pañuelos como tocado en las escuelas.

La declaración abiertamente islamófoba se opone a la posición expresada en distintas ocasiones por la canciller alemana, Angela Merkel, sobre que la religión islámica es parte integrante de Alemania y que la ley fundamental germana garantiza la libertad de culto para todos los habitantes del país.

Hace un año teníamos un apoyo del 3 % y ahora superamos el 10 %. La gente tiene la impresión de que el resto de partidos sigue la misma política de bienvenida a los solicitantes de asilo; y que solo nosotros la rechazamos. Pero también influye la sensación de que a las élites no les importa lo que opine el pueblo”, dice el vicepresidente de Alternativa para Alemania, Alexander Gauland.

El manifiesto reincide además en la postura antimigración del partido, que ha contribuido a impulsarlo políticamente en un contexto de descontento de parte de la sociedad alemana por la crisis migratoria.

“Por supuesto que la crisis de refugiados nos ha ayudado”, ha declarado al diario español El País el vicepresidente del partido, Alexander Gauland. “Hace un año teníamos un apoyo del 3 % y ahora superamos el 10 %. La gente tiene la impresión de que el resto de partidos sigue la misma política de bienvenida a los solicitantes de asilo; y que solo nosotros la rechazamos. Pero también influye la sensación de que a las élites no les importa lo que opine el pueblo”, explica.

Manifestantes contra el partido Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) se encaran con agentes antidisturbios ante la sede del congreso de la formación xenófoba en Stuttgart (oeste), 30 de abril de 2016.

 

Europa afronta desde el año pasado su peor crisis de refugiados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, al recibir una afluencia masiva de solicitantes de asilo que tratan de acceder a las regiones ricas de ese continente, huyendo de zonas asoladas por conflictos en el norte de África y el suroeste de Asia.

Esta crisis, sumada a una serie de atentados terroristas por todo el mundo de dudosa autoría, ha impulsado la islamofobia en una Europa ya afectada por la pérdida de valores espirituales y morales, la decadencia económica y la sumisión política a Estados Unidos.

Fundado en febrero de 2013, el partido Alternativa para Alemania (AfD) es conocido por su postura antinmigracionista y ha acaparado el apoyo de los oponentes a la política de puertas abiertas a los refugiados que facilitó el acceso al país germano de más de un millón de solicitantes de asilo en 2015.

De acuerdo con un sondeo del instituto Emnid para el semanario alemán Bild am Sonntag publicado en abril, un 13 % de la población alemana simpatiza con AfD, algo por delante del partido ecologista Los Verdes, al que desbancaría como tercer partido del país.

El rápido crecimiento de la formación xenófoba le ha permitido obtener representación parlamentaria en la mitad de los 16 estados federados del país, y la sitúa en posición ventajosa de cara a las próximas elecciones federales, previstas para la segunda mitad de 2017.

El giro de la xenofobia a la islamofobia en la política de AfD había sido apuntado ya por su eurodiputada Beatrix von Storch, quien hace dos semanas afirmó que el Islam es “una ideología política incompatible con la Constitución (alemana)”.

Durante el primer día del congreso de Stuttgart, fueron detenidos 400 manifestantes izquierdistas que se expresaban contra la línea general del partido.

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