• Terroristas proturcos en la provincia siria de Idlib (noroeste), 20 de febrero de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 26 de marzo de 2020 23:43
Actualizada: viernes, 27 de marzo de 2020 1:36

El Gobierno sirio condena a Turquía ante la ONU por usar el agua como un arma de guerra contra los civiles en la provincia siria de Al-Hasaka (noreste).

El régimen turco procedió de forma intencional y sistemática a interrumpir el bombeo de agua potable, privando a 600 mil ciudadanos sirios, la mayoría niños y mujeres, del agua potable”, ha censurado la Cancillería siria en dos misivas enviadas el jueves al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, y al presidente del Consejo de Seguridad.

El Ministerio sirio de Asuntos Exteriores recuerda en las notas que la planta de bombeo de agua Aluk, que está bajo el control de bandas terroristas y armadas apoyadas por Ankara, se considera la principal fuente del abastecimiento de agua potable para la provincia de Al-Hasaka y las zonas residenciales circundantes.

El régimen turco y sus mercenarios terroristas y armados han vuelto a cerrar por tercer día consecutivo la planta de Aluk, cortando el agua potable a la población civil siria.

La Cancillería siria exige en este sentido a las Naciones Unidas que condene los crímenes de Ankara y tome medidas inmediatas para garantizar el suministro de agua potable a los civiles sirios residentes de Al-Hasaka.

 

Asimismo, exhortó al organismo internacional a obligar a Turquía a detener sus actos violatorios al derecho internacional, derechos humanos y a la carta de la ONU, incluidos ocupar tierras sirias y apoyar a las bandas extremistas.

El representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Siria, Fran Equiza, aseveró el martes que el corte del suministro de agua potable por parte de los terroristas apoyados por Turquía, especialmente durante los esfuerzos actuales para frenar la propagación del nuevo coronavirus (COVID-19) pone en peligro la vida de unos 460 000 sirios.

El Gobierno de Damasco ha denunciado una y otra vez la presencia militar ilegal de Turquía en su país así como su apoyo financiero, armamentístico y logístico a las agrupaciones terroristas en las zonas septentrionales de Siria.

El presidente sirio, Bashar al-Asad, ha defendido en múltiples ocasiones el derecho inalienable de Damasco de recuperar el control de cada centímetro del país de manos de agrupaciones terroristas y de toda fuerza invasora y ocupante.

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