Los diálogos con la oposición en Ginebra (Suiza) no dieron resultado y los ataques terroristas del grupo takfirí EIIL (Daesh, en árabe) en zonas las controladas por Damasco acabaron con muchas vidas civiles.
En febrero de 2016, por primera vez tras el inicio de los bombardeos aéreos de Rusia en Siria, Moscú y Washington acordaron una tregua humanitaria. El cese al fuego no incluía los ataques contra los grupos clasificados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como terroristas.
En mayo, una cadena de explosiones de coches bomba en la ciudad de Tartus, controlada por el Gobierno, dejó más de 150 muertos. Daesh los reivindicó.
En junio, el Gobierno sirio y sus aliados iniciaron la operación para retomar el control de Alepo Oriental, donde cerca de 300 mil ciudadanos vivían junto con una mezcla de miembros de la oposición armada y de los grupos terroristas como Frente Fath Al-Sham (antiguo Frente Al-Nusra).
En julio, el ataque aéreo de Estados Unidos y sus aliados mató a 56 civiles en el norte de Siria. El Ejército completó el asedio contra el este de Alepo. Ofreció amnistía a los rebeldes para que abandonen la ciudad. Con la ayuda de Rusia, abrieron corredores humanitarios para los civiles.
En agosto, Turquía envió por primera vez a sus soldados a suelo sirio. Damasco condenó la intervención turca y la consideró contraria a su soberanía.
En septiembre, mientras que continuaba la operación del Ejército en Alepo; Estados Unidos y Rusia acordaron una segunda tregua. La coalición liderada por Washington atacó las posiciones del Ejército en el este del país y mató a 60 soldados. La situación puso punto fin a la tregua y la cooperación entre Washington y Moscú.
En octubre, Rusia anunció varias treguas unilaterales con carácter temporal a lo largo de Siria para suministrar ayuda humanitaria a los civiles.
En noviembre, por su parte, las fuerzas sirias siguieron su avance por varios frentes. Los terroristas de diferentes grupos usaron, en varias ocasiones, sustancias tóxicas. La ONU propuso la salida de los terroristas de Alepo Oriental y la creación de una administración autónoma. La propuesta fue rechazada de manera rotunda por las autoridades.
En diciembre, el Ejército sirio intensificó su operación para liberar la parte oriental de la ciudad de Alepo de manos de los milicianos. Mientras los esfuerzos de los países occidentales para aprobar una resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) para imponer una tregua fueron neutralizados por el veto de Rusia y China.
Tras la liberación completa de la ciudad, el Ejército y los grupos armados lograron un acuerdo. Los milicianos y sus familiares abandonaron Alepo Oriental y se marcharon hacia las zonas controladas por los rebeldes en la provincia de Idlib y, a cambio, los milicianos permitieron la salida de los civiles atrapados en varias localidades en Idlib.
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