Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, convocan urgentemente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU). La razón, la escalada de conflicto en el norte de Siria, Alepo. Una reunión que comenzó con los ataques más duros a Rusia, especialmente por parte de Washington.
Moscú, no tardó en responder. Tras rechazar las afirmaciones de EE.UU., acusó a los llamados rebeldes moderados de utilizar a los civiles en Alepo como escudos humanos y culpó a Washington de la grave situación de Oriente Medio.
Siria, a su vez, fue muy clara, apuntó contra los organizadores de la sesión. Aseguró que la convocatoria forma parte de un plan. Pese a que la cita no llevó a ninguna solución, ni menos a un entendimiento mutuo, el embajador sirio ante la ONU, Bashar al-Yafari para Siria se mostró esperanzado. Además, anunció que no tiene intención de dimitir.
Alepo, la segunda ciudad más grande de Siria, está dividida desde 2012 entre las fuerzas gubernamentales y los grupos armados apoyados desde el extranjero. La dramática situación llevó a EE.UU. y Rusia a establecer el 9 de septiembre un alto el fuego humanitario.
Pero todo falló después de un bombardeo de las posiciones del Ejército sirio por la coalición liderada por Washington y la posterior denuncia de Damasco de que el cese de combates está siendo respetado unilateralmente.
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