• El canciller ruso, Serguéi Lavrov (izda.), y su par iraní, Mohamad Yavad Zarif, después de una rueda de prensa en Moscú, 14 de abril de 2017.
Publicada: viernes, 13 de octubre de 2017 12:09
Actualizada: viernes, 13 de octubre de 2017 13:59

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, ha confirmado este viernes a su par iraní, Mohamad Yavad Zarif, el compromiso de Moscú con el acuerdo nuclear con Irán.

El traslado del “apego” ruso al tratado ha sido realizado durante una conversación telefónica entre los jefes de la Diplomacia de ambos países, horas antes de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anuncie su decisión respecto al pacto nuclear.

“Lavrov confirmó el apego total de Rusia al Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, en inglés) y su fuerte voluntad de que sea cumplido íntegramente en la versión aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU)”, explica un comunicado de la Cancillería rusa, diciendo que ambos debatieron además otras cuestiones de interés común.

Ante esta posibilidad, el Kremlin ha comunicado, por su parte, que la salida de Washington del tratado nuclear agravará la situación en relación con el programa de energía nuclear iraní y afectará, asimismo, la seguridad y la no proliferación en el mundo entero.

“Estas acciones sin duda afectarán el ambiente de la previsibilidad, seguridad, estabilidad y no proliferación en todo el mundo y podrían agravar seriamente la situación en torno del programa nuclear iraní; ya sabemos la reacción de Teherán que también abandonará el pacto”, ha subrayado el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

(El Canciller ruso, Serguéi) Lavrov confirmó el apego total de Rusia al Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, en inglés) y su fuerte voluntad de que sea cumplido íntegramente en la versión aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU)”, señala un comunicado del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores.

A continuación, Peskov ha dejado claro que Moscú dará seguimiento a su política anterior que es solucionar “este problema” y “evitar la proliferación de armas nucleares”, al añadir que “en cualquier caso, por supuesto, estas posibles acciones de EE.UU. tendrán consecuencias negativas, es evidente”.

Hace unas horas, la Casa Blanca ha desvelado una “nueva estrategia” para encarar a Irán, antes de que Trump se pronuncie sobre el acuerdo nuclear con el país persa, según la cual Washington busca “neutralizar la influencia” de la República Islámica de Irán en el Oriente Medio y contener lo que llaman “su agresividad”.

Además, la Administración de Trump intenta acabar con el programa de misiles de Irán —lo que según las autoridades iraníes es innegociable bajo todas las circunstancias— y para materializar su objetivo y poder reimponer sanciones antiiraníes, está recurriendo al convenio nuclear, buscando vías para salir de esto de una manera u otra.

Según la ley estadounidense, aprobada tras alcanzar el JCPOA, el presidente de Estados Unidos debe confirmar cada 90 días (en este caso antes del 15 de octubre) el acatamiento de Irán al JCPOA, algo que no va a hacer Trump, dadas sus posturas antiiraníes.

En el caso de que Trump no certifique el cumplimiento del acuerdo por parte de Irán, pese a que el mundo entero admite que Teherán ha cumplido al cien por cien con el pacto nuclear, el destino del JCPOA quedará en manos de los líderes del Congreso estadounidense, que tendrán un plazo de 60 días para decidir si reimponen las sanciones a Teherán, suspendidas en parte tras el acuerdo nuclear entre Irán y el Grupo 5+1.

El mes pasado, el presidente iraní, Hasan Rohani, afirmó durante una entrevista concedida a la cadena estadounidense NBC, que la descertificación equivale a retirarse del acuerdo, y tendrá graves consecuencias para la Administración de Trump: “Nadie volverá a confiar en Estados Unidos”, aseveró Rohani.

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