• El primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, pronuncia un discurso sobre la gestión anual del Gobierno en la Cámara Baja del Parlamento del país, Moscú, 19 de abril de 2017.
Publicada: miércoles, 19 de abril de 2017 13:47
Actualizada: miércoles, 19 de abril de 2017 17:38

El primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, denuncia que el ataque con armas químicas en Idlib fue una gran provocación que benefició a Estados Unidos.

El premier ruso asegura que el incidente con armas químicas en la provincia siria de Idlib que sirvió de excusa para la "agresión militar" estadounidense a una base aérea siria, fue una provocación de la que se benefició ante todo EE.UU.

"Todo lo ocurrido últimamente en Siria, incluido el ataque de EE.UU., (...) es una gran provocación, muy bien preparada de antemano, que dio sus frutos, sobretodo para la Administración de EE.UU.", ha declarado este miércoles el jefe del Gabinete ruso al presentar en la Duma de Estado (Cámara Baja del Parlamento) el informe anual sobre la gestión del Gobierno.

Ya sé quién salió ganando con ese acto de agresión: Daesh. ¿Por qué? Porque en este caso se les dio carta blanca a los terroristas", ha insistido el premier ruso, Dmitri Medvedev.

En este sentido, ha denunciado que EE.UU., al realizar el ataque contra la base de la Fuerza Aérea siria, no solo "no contribuyó en nada a la solución del conflicto", sino que dio carta blanca a los terroristas del EIIL (Daesh, en árabe).

 

"Ya sé quién salió ganando con ese acto de agresión: Daesh. ¿Por qué? Porque en este caso se les dio carta blanca a los terroristas", ha insistido Medvedev, a la vez que advierte de que una nueva escalada del conflicto en Siria "podría llevar a la destrucción del Estado sirio y a una victoria parcial para los terroristas".

En la madrugada del 7 de abril, EE.UU. lanzó 59 misiles de crucero Tomahawk desde los buques de guerra emplazados en el Mediterráneo contra la base aérea de Al-Shairat, en la provincia siria de Homs.

El ataque –que aumentó las tensiones entre Rusia y EE.UU.– fue una represalia al uso de sustancias tóxicas en la ciudad de Jan Sheijun, en la provincia de Idlib, del que Washington culpa a Damasco sin haber presentado pruebas. Esto es mientras que el Gobierno de Siria niega toda implicación en el incidente del 4 de abril que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), causó 84 muertos y 545 intoxicados.

El primer ministro ruso, por último, ha instado a no "colgar etiquetas" sobre el Gobierno del presidente sirio Bashar al-Asad antes de que se lleve a cabo "una investigación exhaustiva" del incidente.

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