• El presidente de Rusia, Vladimir Putin (centro), durante el funeral del embajador ruso asesinado en Turquía, Andrei Karlov, 22 de diciembre de 2016.
Publicada: martes, 28 de febrero de 2017 3:23

Las inesperadas muertes de embajadores y altos mandos diplomáticos rusos en un periodo de pocos meses han dado pie a varias teorías sobre sus muertes.

Según ha informado este lunes el rotativo británico The Independent, las muertes de seis altos mandos diplomáticos rusos en un periodo de menos de cuatro meses ha hecho que muchos recurran a teorías conspirativas para explicar sus fallecimientos.

Las causas de casi todos los fallecimientos recientes entre los altos mandos rusos, de acuerdo con investigaciones oficiales, han sido “problemas cardiacos” mientras existen dudas sobre las circunstancias y motivos de estas muertes.

8 de noviembre de 2016: El primer caso fue el de Sergei Krivov, de 63 años, quien ejercía, probablemente, como un comandante de servicio consular. En una primera instancia, las investigaciones concluyeron que fue una muerte natural, no obstante, poco después se cambió la hipótesis y hasta el momento no se sabe que ocurrió con seguridad.

19 de diciembre de 2016: Al parecer el caso de Andrei Karlov, el embajador de Rusia en Turquía, es el más fácil de aclarar ya que no queda ninguna incógnita sobre cómo murió, considerando que el asesinato del diplomático fue transmtido en directo por la televisión. Cabe destacar que el mismo día murió tiroteado otro diplomático, Petr Polshikov, en Moscú, la capital rusa.

Mevlut Mert Altintas, tras matar al embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, durante una exposición de arte en Ankara (capital turca), 19 de diciembre de 2016.

 

26 de diciembre de 2016: El tercer caso involucra al exjefe del Comité para la Seguridad del Estado (KGB, en ruso) Oleg Erovinkin, de 61 años, a quien encontraron muerto en su coche en Moscú, la capital rusa. Hasta el momento la única explicación ha sido que falleció por causas naturales, una explicación cuestionada por varias fuentes.

9 de enero de 2017: El cuarto caso se refiere al cónsul ruso en Atenas (la capital griega), Andrei Malanin. Investigadores rusos aseguraron, otra vez más, que el diplomático murió debido a causas naturales. Las pesquisas continúan.

27 enero de 2017: Lo mismo también pasó con el embajador ruso en La India, Alexander Kadakin, de 67 años, quien falleció debido a “una enfermedad breve” y debido a problemas cardiacos. No se saben más detalles sobre su caso.

20 de febrero de 2017: El sexto y último caso es del ya ex embajador ruso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Vitaly Churkin, quien murió debido a un paro cardiaco.

Las circunstancias similares de sus muertes y la falta de resultados concretos en las investigaciones han levantado sospechas de que se trate de un complot extranjero o hasta un ajuste de cuentas dentro del Gobierno de Rusia, mientras que otros creen que podría tratarse simplemente de coincidencias.

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