A través de su portavoz, Bahram Qasemi, la Cancillería iraní ha reaccionado este sábado a las recientes afirmaciones del canciller bahreiní, Jalid Bin Ahmad Al Jalifa, quien en su cuenta en la red social Twitter, ha dicho que el sistema de la República Islámica de Irán “es temporal”.
Además, el jefe de la Diplomacia bahreiní ha tuiteado que su país está luchando junto con Washington contra la amenaza actual de un Irán “fascista”, ya que “pelearse con con EE.UU. por cuestiones secundarias no vale la pena”.
En respuesta, Qasemi señala que “son demasiado insignificantes como para hablar” de la República Islámica, símbolo de una “antigua y magnífica” civilización. Añade que Irán cuenta con una historia, una cultura y una democracia sin par en comparación con otros países.
“Irán (…) es uno de los países más independientes de la región y la pesadilla de los gobernantes incompletos de Bahréin y de otros reaccionarios, cuyo único arte es negar las demandas de la mayoría de la población y masacrarla con la ayuda de otros países transregionales”, ha enfatizado el portavoz persa.
Irán (…) es uno de los países más independientes de la región y la pesadilla de los gobernantes incompletos de Bahréin y de otros reaccionarios, cuyo único arte es negar las demandas de la mayoría de la población y masacrarla con la ayuda de otros países transregionales”, enfatiza el portavoz de la Cancillería iraní, Bahram Qasemi.
De hecho, el portavoz aludía a la represión violenta de las manifestaciones pacíficas en Bahréin desde que comenzó el levantamiento popular a mediados de febrero de 2011.
Desde esta fecha, gran cantidad de ciudadanos bahreiníes protagonizan manifestaciones contra la monarquía Al Jalifa para reclamar, entre otros, el fin del monopolio de poder, la instauración de un sistema constitucional y un poder judicial independiente. La respuesta del Gobierno de Manama han sido más medidas represivas y más limitaciones de la libertad de expresión.
Las protestas ocurren mientras la comunidad internacional mantiene un significativo silencio ante las cuestiones de derechos humanos en Bahréin, donde la presencia de los medios de comunicación extranjeros es mínima.
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