• Los soldados saudíes vigilan la región de Al-Joba, la frontera de primera línea con Yemen.
Publicada: lunes, 6 de noviembre de 2017 9:44

Arabia Saudí aprovechó una acusación ‘sin fundamento’ sobre la supuesta implicación de Irán en un ataque a su capital para intensificar las amenazas a Teherán.

Se trata de un ataque desde Yemen con un misil balístico de largo alcance Volcano H-2 (o Borkan H-2), contra el Aeropuerto Internacional Rey Jalid, en la capital saudí, Riad.

El cohete, una versión nacional yemení del misil balístico soviético R-27 Zyb, desarrollado a mediados de los sesenta, fue lanzado el sábado por el Ejército yemení y su aliado el movimiento popular Ansarolá. Arabia Saudí afirmó, no obstante, que había logrado interceptar este misil.

El domingo, la coalición liderada por Arabia Saudí acusó, mediante un comunicado, a la República Islámica de Irán de estar involucrada en el mencionado ataque. Incluso, llegó a afirmar que los combatientes de Ansarolá operan bajo el “mando directo” de Irán.

Desde el inicio de la agresión saudí a Yemen en marzo de 2015, Ansarolá, junto con varias facciones del Ejército y combatientes tribales colaboran en la lucha tanto contra los agresores, como contra los terroristas.

Riad y sus aliados árabes acusan a Ansarolá de recibir apoyo financiero y de armas de Irán, algo que rechaza categóricamente Teherán. La propia coalición liderada por Arabia Saudí dice que ha bloqueado por completo a Yemen para evitar la llegada de armas al empobrecido país.

La coalición amenazó ayer con responder en “tiempo y forma apropiados” a Teherán por lo que llamó “un flagrante acto de agresión militar” contra Arabia Saudí.

El domingo, el jefe del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de división Mohamad Ali Yafari, y el ministro iraní de Defensa, el general de brigada Amir Hatami, rechazaron esta acusación “falsa e infundada”, así como cualquier implicación de Teherán en el ataque.

 

Arabia Saudí ha seguido una abierta política de guerra contra Irán. A principios de este año, el príncipe heredero Mohamad bin Salman amenazó con llevar los “conflictos” en curso en la región a Irán.

La República Islámica por su parte, —que ha pedido una solución política y no militar para la prolongada guerra en Yemen— ha advertido que responderá de manera contundente cualquier agresión en su contra.

ftm/ktg/tas