“Los enemigos deben llevarse a la tumba (el sueño) de crear fisuras tanto entre los tres Poderes de Irán —Ejecutivo, Legislativo y Judicial— como entre esos Poderes y el Líder de la Revolución Islámica (el ayatolá Seyed Ali Jamenei)”, ha indicado Hasan Rohani en la víspera del 27º aniversario del fallecimiento del Imam Jomeini, fundador de la República Islámica de Irán.
En declaraciones pronunciadas este jueves en la tumba del Imam Jomeini, ubicada en las afueras de la capital, Teherán, Rohani ha recalcado además que la seguridad, la tranquilidad, la unidad y el avance del país hacia el desarrollo experimentados en los últimos 27 años son fruto del liderazgo del ayatolá Seyed Ali Jamenei.
Los enemigos deben llevarse a la tumba (el sueño) de crear fisuras tanto entre los tres Poderes de Irán —Ejecutivo, Legislativo y Judicial— como entre esos Poderes y el Líder de la Revolución Islámica”, ha indicado el presidente de Irán, Hasan Rohani.
En 2015, siguiendo las directrices del Líder de la Revolución islámica, ha señalado el presidente persa, Irán demostró al mundo su poderío político y su pericia en defender sus derechos mediante la diplomacia, confiando en la fe y en la resistencia del pueblo.
En otro momento de su discurso, el presidente persa ha advertido de los intentos del régimen israelí y de los países hegemónicos para presentar al mundo una imagen tergiversada de Irán.
En un intento por impedir la materialización de dicho complot sionista contra el país persa, Rohani ha exhortado a los iraníes a seguir mostrando al mundo la cara verdadera de su país y a demostrar que el Gobierno iraní sigue el rumbo definido hace más de tres décadas por el Imam Jomeini.
El Imam Jomeini, manifestación de la fe de una nación
Sobre la figura histórica del Imam Jomeini, Rohani ha indicado que el fundador de la Revolución Islámica fue la manifestación de la fe de una nación que no tuvo miedo de ningún personaje ni de los poderes hegemónicos.
El presidente de Irán ha recordado cómo el Imam Jomeini se levantó durante aquellos años de represión, cuando las autoridades del régimen títere del Shah no respetaban ni el Corán, libro sagrado de los musulmanes, ni la cultura islámica ni la voluntad del pueblo iraní.
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