El ministro de asuntos militares del régimen sionista, Israel Katz, reconoció oficialmente que las fuerzas militares de este régimen desplazaron por la fuerza a unos 2000 palestinos de sus viviendas en la ciudad de Al-Jalil, situada en la Cisjordania ocupada.
Katz subrayó que los residentes desplazados no podrán regresar a sus hogares hasta que se complete la destrucción de lo que calificó como la infraestructura del Movimiento de la Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS).
La incursión militar israelí en Al-Jalil entró en su segundo día consecutivo y provocó el cierre de escuelas y universidades en la ciudad, alterando la vida cotidiana de sus habitantes.
El ejército israelí bloqueó por completo los accesos a Al-Jalil y a la localidad de Halhul después de que dos de sus militares murieran en un puesto de control, imponiendo nuevas restricciones a la circulación de los palestinos en la zona.
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