Por: Mohammad Molaei
El Ejército iraní presentó esta semana una nueva etapa en el desarrollo de su familia de drones de ataque unidireccional Arash, al difundir imágenes de un modelo mejorado durante una visita del comandante en jefe del Ejército, el general de división Amir Hatami, a una instalación subterránea de producción de drones.
Las imágenes, publicadas el 22 de octubre, mostraban aeronaves listas para entrar en producción, lo que pone de relieve la apuesta continuada de Irán por la fabricación nacional, la ampliación de sus reservas de drones y el desarrollo de una gama cada vez más diversa de sistemas no tripulados.
El nuevo modelo ha sido identificado como Arash-3, aunque todavía no se ha confirmado oficialmente un conjunto completo de especificaciones técnicas. Duplica el peso de su ojiva e incorpora mejoras en la navegación independiente del GPS y en el guiado asistido por inteligencia artificial.
La mejora más significativa es el aumento del peso de la ojiva, que pasa de 50 kilogramos en la versión anterior a 100 kilogramos en el modelo actualizado.
La nueva configuración también incluye mejoras en la precisión del guiado, la navegación y la composición de sus materiales explosivos e incendiarios.
Un especialista del Ejército que aparece en las imágenes de la presentación afirmó que estos cambios, en conjunto, podrían multiplicar aproximadamente por 2,3 los daños infligidos a un objetivo. Las especificaciones apuntan a que la modernización pretende ir más allá de un simple aumento de la carga útil y mejorar simultáneamente varios aspectos del sistema.
El anuncio se produce en un contexto marcado por dos guerras impuestas recientes y por un entorno regional en el que las aeronaves no tripuladas han adquirido un protagonismo cada vez mayor.
Para Teherán, el desarrollo de la serie Arash forma parte de un esfuerzo más amplio por reforzar sus capacidades de guerra asimétrica, mantener la producción nacional durante los conflictos y desplegar sistemas que no dependan exclusivamente de aeronaves convencionales costosas ni de otras plataformas de alto valor.
La aparición del modelo mejorado sugiere que el Ejército busca desarrollar el diseño existente del Arash y ampliar, al mismo tiempo, la variedad de configuraciones disponibles para sus fuerzas operativas.
Una ojiva más pesada y una modernización más amplia
La duplicación del peso de la ojiva, de 50 a 100 kilogramos, es el indicador numérico más claro de los cambios introducidos en el nuevo modelo Arash.
El aumento permite incorporar una ojiva considerablemente más pesada, mientras que las modificaciones en la composición de los materiales explosivos e incendiarios buscan incrementar sus efectos sobre el objetivo.
Sin embargo, el peso de la ojiva no determina por sí solo la magnitud de los daños. El resultado también depende de la estructura del objetivo, las características del material explosivo y las circunstancias del impacto.
La modernización también es relevante porque viene acompañada de mejoras en el guiado y la navegación. Una ojiva más pesada tiene un valor operativo limitado si la plataforma no puede alcanzar de forma fiable el objetivo previsto en condiciones de interferencia o combate.
La incorporación de más opciones de navegación y de guiado asistido por IA apunta a un intento de mejorar el rendimiento general de la aeronave, en lugar de centrarse exclusivamente en su carga útil.
El nuevo sistema debe entenderse como una evolución de la familia Arash, no como una categoría de armamento completamente distinta. El Arash-2 ya había consolidado el papel de esta familia como sistema de ataque unidireccional de largo alcance, mientras que la configuración más reciente combina una ojiva más pesada con modificaciones destinadas a mejorar la navegación y el guiado.
El Ejército iraní ha presentado la serie Arash como parte de su programa más amplio de guerra no tripulada, que también abarca la producción, el mantenimiento y el entrenamiento necesarios para mantener estos sistemas operativos.
Un fuselaje diferente y el papel de los materiales compuestos
El aspecto exterior de la nueva aeronave también ha despertado interés. Las imágenes de la variante en desarrollo parecen mostrar una configuración de ala en delta y dos superficies estabilizadoras verticales, lo que le confiere un perfil visiblemente diferente del de algunos modelos Arash presentados anteriormente.
Estas características apuntan a un posible rediseño del fuselaje, aunque las fotografías por sí solas no bastan para determinar todas las características aerodinámicas de la aeronave ni su rendimiento en vuelo.
El uso de materiales compuestos y de una estructura interna similar a un panal sería coherente con los esfuerzos generales de la ingeniería aeroespacial por combinar un peso reducido con la resistencia estructural.
Los materiales compuestos pueden ofrecer una relación favorable entre resistencia y peso, mientras que las estructuras de tipo panal pueden aumentar la rigidez sin incrementar la masa en una proporción equivalente. Si, como sugieren las evaluaciones visuales, estas características se han incorporado al nuevo diseño, podrían contribuir a conseguir un fuselaje más ligero y estructuralmente eficiente.
No obstante, la composición de los materiales y la estructura interna exacta del Arash-3 no se han documentado públicamente con suficiente detalle como para confirmar todos los aspectos de estas evaluaciones.
La geometría del fuselaje y la selección de materiales pueden influir en los reflejos del radar, pero el uso de materiales compuestos no vuelve automáticamente invisible a una aeronave para los radares. Su detectabilidad general depende del diseño completo y de las características de los sensores que intentan detectarla.
La importancia más amplia del rediseño radica en que la familia Arash podría dejar de limitarse a una única configuración estándar. Los cambios visibles apuntan a un esfuerzo por diversificar una plataforma ya consolidada, manteniendo su función general dentro del arsenal no tripulado iraní.
De los motores de pistón a una variante propulsada por un reactor
Uno de los avances más destacados que se han dado a conocer es el desarrollo de una versión propulsada por un microreactor. Las configuraciones anteriores del Arash se han asociado con sistemas de propulsión de pistón, incluido el motor MD-550, mientras que el nuevo anuncio apunta a la incorporación de una opción adicional con motor a reacción.
El motor exacto instalado en la nueva variante no se ha confirmado de manera concluyente. El Tolou-10, un motor a reacción desarrollado en Irán, se ha mencionado como posible candidato en los debates sobre el programa, pero identificarlo como el sistema de propulsión confirmado iría más allá de la información disponible actualmente.
La aparición de una versión propulsada por un reactor representa, no obstante, una ampliación importante de las opciones técnicas de la familia. Las aeronaves con motores de pistón y las propulsadas por reactores presentan características de rendimiento y compromisos operativos diferentes.
Una configuración con motor a reacción podría ofrecer un perfil de velocidad distinto, mientras que un modelo con motor de pistón podría conservar ventajas en otros ámbitos, como el consumo de combustible y la autonomía. La utilidad práctica de cada configuración depende del diseño completo de la aeronave, incluido su peso, sistema de propulsión, capacidad de combustible y requisitos de misión.

El uso de un sistema de lanzamiento asistido por cohetes es otra característica asociada a la configuración emergente propulsada por un reactor. Esta asistencia puede proporcionar la aceleración inicial necesaria durante el lanzamiento, aunque la configuración exacta del sistema propuesto y su integración en la aeronave no se han detallado por completo en la información pública disponible.
Lo importante es que Irán está explorando más de una configuración de propulsión para la familia Arash. En lugar de depender de un único diseño para satisfacer todos los requisitos, el Ejército podría estar buscando una gama más amplia de variantes con características de rendimiento diferentes.
Todavía no se han hecho públicas las especificaciones necesarias para comparar su velocidad, autonomía, alcance y fiabilidad.
Guiado asistido por IA y navegación independiente del GPS
Las mejoras anunciadas en la navegación son especialmente relevantes ante la evolución de la guerra electrónica. Las operaciones militares modernas incluyen cada vez más esfuerzos para interrumpir las señales de navegación por satélite, interferir las comunicaciones y dificultar que una aeronave determine su posición.
Para un sistema no tripulado de largo alcance, depender de una única fuente de navegación puede generar una vulnerabilidad en entornos donde se prevén interferencias electrónicas.
La nueva variante del Arash incorpora un mayor número y una mayor variedad de sistemas de navegación capaces de funcionar de forma independiente del GPS. El objetivo es reducir la dependencia de la navegación por satélite y mejorar la capacidad del sistema para seguir operando cuando se interrumpa el acceso a esas señales.
Esto no implica una inmunidad total frente a la guerra electrónica. La eficacia de la navegación en condiciones hostiles depende de los sistemas empleados, de la calidad de sus datos de entrada y de la fiabilidad con la que funcionan en el entorno para el que fueron diseñados.
El guiado asistido por IA es otro de los elementos de la modernización. El término puede abarcar diversas funciones, y la información pública no especifica las tareas concretas que esta tecnología desempeña en el Arash-3.
Por tanto, el anuncio por sí solo no permite determinar cómo procesa la información el sistema, qué grado de autonomía posee ni en qué condiciones se ha probado su rendimiento. Lo que sí puede establecerse es que los responsables iraníes han presentado el guiado asistido por IA y la diversificación de los sistemas de navegación como elementos importantes de la modernización de la aeronave.
En conjunto, ambos cambios indican que la mejora no se limita al fuselaje o al sistema de propulsión. También aborda las funciones de información y navegación de las que depende una plataforma no tripulada moderna. Su contribución real a la eficacia operativa solo podrá evaluarse mejor cuando se disponga de más información técnica o de datos de rendimiento verificables de forma independiente.
Las lecciones de las guerras recientes y la creciente importancia de los sistemas no tripulados
El desarrollo del Arash-3 también debe analizarse en el contexto de las lecciones que las Fuerzas Armadas iraníes extrajeron de la guerra de 12 días de junio del año pasado y de la más reciente guerra de Ramadán.
Estas guerras impuestas reforzaron la importancia de la movilidad, la producción dispersa, la resistencia del equipamiento y la capacidad de mantener las operaciones militares bajo presión. Para un país que busca conservar sus capacidades durante una confrontación prolongada, la posibilidad de seguir produciendo y reponiendo sistemas no tripulados puede ser tan importante como el rendimiento de una aeronave concreta.
La apuesta del Ejército por las instalaciones subterráneas de producción forma parte de este panorama más amplio. Las imágenes difundidas durante la visita del general Hatami pretendían demostrar que los esfuerzos de fabricación y almacenamiento han continuado y que se ha ampliado la infraestructura de producción.
Aunque las imágenes ofrecen una visión pública de parte de la actividad industrial, no revelan el tamaño total del inventario iraní de drones, su ritmo mensual de producción ni la proporción de instalaciones que seguirían operativas ante un ataque sostenido.
La importancia estratégica de los sistemas no tripulados también está relacionada con las exigencias económicas e industriales de la guerra moderna. El coste de cada dron, el tiempo necesario para fabricarlo, la disponibilidad de componentes y la capacidad de mantener inventarios suficientes influyen en la escala a la que un ejército puede desplegar estos sistemas.
El desarrollo de varias versiones dentro de una misma familia puede permitir a una fuerza armada diversificar su equipamiento sin abandonar una base industrial ya existente. En este sentido, el Arash-3 es relevante no solo como nueva aeronave, sino también como indicio de la inversión continuada del Ejército en su programa general de sistemas no tripulados.
Anteriormente, las Fuerzas Armadas iraníes habían situado al Arash-2 entre los sistemas empleados en operaciones regionales, incluidos ataques vinculados a instalaciones militares estadounidenses en la región del Golfo Pérsico. Los detalles completos de los despliegues concretos y de sus efectos verificados de forma independiente siguen siendo limitados en la información pública.
Aun así, el historial operativo atribuido a la familia Arash ayuda a explicar por qué el Ejército busca desarrollar nuevas versiones en lugar de considerar el modelo anterior como la etapa final de su evolución.
La velocidad es uno de los factores del debate más amplio sobre la guerra no tripulada, especialmente cuando los planificadores militares estudian el comportamiento de las aeronaves en entornos con sistemas de defensa antiaérea por capas. Una plataforma más rápida puede reducir el tiempo disponible para su detección, evaluación y respuesta, pero la velocidad por sí sola no determina si una aeronave logrará atravesar una red defensiva.
Las condiciones de detección, las características de la aeronave, la guerra electrónica, las capacidades de los sistemas defensivos y el entorno operativo general influyen en el resultado. Por ello, el desarrollo de una variante del Arash propulsada por un reactor debe entenderse como un intento de ampliar las opciones de rendimiento de la familia, no como una prueba de que la nueva aeronave pueda superar cualquier sistema de defensa antiaérea concreto.

Producción subterránea y fabricación nacional de sistemas de defensa
La presentación del dron también transmitió un mensaje industrial. Al mostrar filas de aeronaves y una instalación de producción descrita como subterránea, el Ejército destacó la relación entre la fabricación nacional y la capacidad de sostener las operaciones militares durante una guerra.
El general de división Hatami ha subrayado el papel de la infraestructura nacional, la investigación científica, las universidades, los especialistas y las empresas basadas en el conocimiento en el desarrollo de sistemas no tripulados.
Este enfoque refleja un esfuerzo más amplio por construir un ecosistema nacional en torno a la tecnología militar. La capacidad de diseñar, fabricar, mantener y modernizar una aeronave en el propio país puede reducir la dependencia de proveedores externos y proporcionar un mayor control sobre el ritmo de desarrollo.
También puede facilitar mejoras graduales, al permitir que una familia de sistemas evolucione a medida que se acumula experiencia industrial y cambian los requisitos operativos.
Las instalaciones subterráneas pueden ofrecer protección frente a algunas formas de ataque, pero su existencia no demuestra por sí sola que la producción sea inmune a las interrupciones. La eficacia de esta infraestructura depende de su ubicación, construcción, acceso a componentes, suministro eléctrico y logística de apoyo.
El énfasis en la fabricación constituye una parte importante del anuncio. El Arash-3 no es simplemente una nueva plataforma, sino también parte de un programa más amplio que vincula la ingeniería, la producción nacional y la preparación operativa. Esta dimensión industrial resulta fundamental para comprender por qué el Ejército iraní ha decidido mostrar tanto la aeronave como las instalaciones asociadas a su producción.
El Arash-3 y la siguiente fase del programa iraní de drones
Las características más claramente establecidas de la nueva variante del Arash son el aumento anunciado del peso de la ojiva, de 50 a 100 kilogramos; las mejoras de navegación destinadas a reducir la dependencia del GPS; el guiado asistido por IA; y el desarrollo de una versión propulsada por un reactor.
La apariencia en delta, los dos estabilizadores verticales y el posible uso de materiales compuestos y estructuras de tipo panal ofrecen indicios adicionales de un fuselaje modificado, aunque los detalles de ingeniería siguen sin confirmarse. El motor a reacción exacto, las prestaciones de vuelo, el alcance y la escala de producción tampoco se han establecido mediante especificaciones técnicas disponibles públicamente.
Estas distinciones son importantes porque la capacidad militar no puede evaluarse a partir de una sola característica destacada. Una ojiva más pesada puede ampliar los efectos potenciales de un ataque, pero el sistema completo también debe funcionar de forma fiable, navegar en condiciones difíciles y fabricarse en cantidades suficientes.
Un motor a reacción puede modificar el perfil de velocidad de una aeronave, pero también afecta al consumo de combustible y a otros aspectos del diseño. Una navegación diversificada puede aumentar la resistencia a las interferencias, aunque ningún sistema debe considerarse inmune a ellas sin pruebas de su rendimiento en las condiciones pertinentes.
No obstante, el anuncio del Arash-3 ofrece una indicación clara de la dirección que sigue el Ejército iraní: avanzar hacia un arsenal no tripulado más diverso, que combine una mayor capacidad de carga útil, navegación mejorada, funciones asistidas por IA y distintas configuraciones de propulsión.
También pone de relieve la importancia continuada de la producción nacional y los esfuerzos por traducir la experiencia adquirida en las guerras impuestas recientes en modificaciones del equipamiento militar.
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV
