• El presidente de Irán, Hasan Rohani, durante una reunión con su gabinete, 7 de septiembre de 2016.
Publicada: domingo, 11 de septiembre de 2016 21:50

El presidente de Irán, Hasan Rohani, ha felicitado este domingo la fiesta de Eid al-Adha (Fiesta del Sacrificio) a los gobiernos y naciones musulmanes.

Por medio de mensajes separados, Rohani ha expresado su esperanza de que los musulmanes disfruten de los beneficios espirituales y sociales de Eid al-Adha y presenten al mundo la verdadera imagen del Islam, que se basa en la justicia y la misericordia, a través de la cooperación y la armonía.

El mandatario persa, asimismo, ha mostrado su deseo de que los musulmanes refuercen su unidad y lazos cordiales y frustren todos los esfuerzos encaminados a sembrar la discordia entre ellos.

La gran congregación de los musulmanes en la ceremonia de Hach trae muchos beneficios a la comunidad islámica, los más destacados son fortalecer el espíritu de fe, fraternidad y solidaridad entre los musulmanes”, ha asegurado el presidente de la Asamblea Consultiva Islámica de Irán (Mayles), Ali Lariyani.

Por su parte, el presidente de la Asamblea Consultiva Islámica de Irán (Mayles), Ali Lariyani ha enviado hoy domingo un mensaje de felicitación a los jefes de los Parlamentos de los países islámicos por la llegada de esta gran fiesta de musulmanes, insistiendo en la unidad de la comunidad musulmana.

El presidente de la Asamblea Consultiva Islámica de Irán (Mayles), Ali Lariyani.

 

La gran congregación de los musulmanes en la ceremonia de Hach trae muchos beneficios a la comunidad islámica, los más destacados son fortalecer el espíritu de fe, fraternidad y solidaridad entre los musulmanes”, ha asegurado Lariyani.

En la fiesta de Eid al-Adha, aniversario del día en que el profeta Abraham (la paz sea con él) decidió sacrificar a su hijo Ismael, como lo ordenaba Dios, los musulmanes reafirman su fe en el Creador.

En este día, los musulmanes lapidan a Satán en Mina, un valle a las afueras de la ciudad santa de La Meca (Arabia Saudí), en señal de su rechazo al Diablo, que se apareció al profeta Abraham en tres lugares diferentes cuando iba a sacrificar a su hijo.

En recuerdo de cómo el Señor detuvo ese sacrificio y entregó a Abraham un cordero para que lo ofrendara en lugar de Ismael, los peregrinos sacrifican en este día distintos animales y distribuyen su carne entre pobres, familiares y amigos.

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