El Eid al-Adha es una de las mayores festividades del mundo islámico, que hace alusión a un pasaje recogido tanto en la Biblia como en el Corán, donde se muestra la voluntad del profeta Abraham (la paz sea con él) de sacrificar a su hijo Ismail como acto de obediencia a Dios.
Abraham iba a sacrificar a su propio hijo por orden divina, pero el Señor intervino y le entregó un cordero para que lo ofrendara en lugar de este.
De ahí que los musulmanes, por tradición, celebren el Eid al-Adha sacrificando distintos animales como ovejas, carneros, cabras, vacas o camellos. En Irán, millones de fieles asisten a las oraciones de este día y distribuyen la carne sacrificada entre familiares, amigos y personas pobres.

Este año, más de dos millones de fieles participan en el Hach, la llamada peregrinación mayor, que supone una reafirmación de la fe, así como una comunión especial con Dios.
Ayer, los peregrinos, vestidos de blanco (ihram), se dirigieron a Mina, un valle en las afueras de la ciudad santa de La Meca, a fin de participar en otra parte de los rituales de Hach.

Hach se considera uno de los cinco pilares del Islam y es el mayor acto de peregrinación en masa del mundo. La santa peregrinación es también una demostración de la unidad de los musulmanes, que la consideran una experiencia única para decirle al mundo que, como seres humanos, todos somos iguales.
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