El presidente de Francia, Emmanuel Macron, vive tiempos difíciles. Mes a mes baja en los sondeos de opinión. Los franceses desaprueban su política. En el mes de marzo la aprobación de su acción ha caído hasta el 37 %.
Según el Instituto de Estadística francés en 2018, los hogares pagarán 4500 millones de euros suplementarios de impuestos. Franceses consideran que las reformas les han perjudicado y acusan a Macron de ser el presidente de los ricos.
Y no es el supuesto giro social de Macron el que convence a los menores de 35 años que le retiran su apoyo, ni tampoco convence a los pensionistas.
Pero junto a la política interior también hay razones de política exterior que justifican esta falta de apoyo a su presidente. Las ventas de armas a Arabia Saudí que acaba matando yemeníes, el seguidismo de la política americana y la política europea contra Rusia.
Macron se enfrenta a un descontento creciente, a manifestaciones casi diarias contra sus reformas, a una opinión pública que empieza a sentirse engañada y que podría, muy pronto, castigar en las urnas a un presidente que no les escucha.
Juan José Dorado, París.
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