• El secretario de Exteriores británico, Boris Johnson, en una reunión en Londres, 14 de diciembre de 2017.
Publicada: sábado, 16 de diciembre de 2017 16:14

El canciller británico, Boris Johnson, advierte de que Corea del Norte, en seis meses, podría atacar el Reino Unido con misiles.

En una reunión privada celebrada el miércoles entre diputados conservadores, el canciller del Reino Unido, señaló que Estados Unidos podría retirar su presencia militar de Corea del Sur en un intento para convencer a China de que derroque al líder norcoreano, Kim Jong-un, informa este sábado el diario británico The Sun.

Considera, por una parte, que presionar a los chinos no será fácil y, por otra, que las opciones militares para tratar con Corea del Norte serían 'catastróficas'. De ahí su insistencia en que China —que rechaza el uso de la fuerza en la península de Corea— intensifique su presión diplomática, pero tal concesión china, según Johnson, vendría con la contrapartida de que Estados Unidos abandone la región.

Además Johnson se refirió a una amenaza hacia el Reino Unido, tras recordar las advertencias de Richard Barrons, excomandante británico del Comando de Fuerzas Conjuntas, quien ya en noviembre alertó de que Corea del Norte, en 20 meses, estará en posición de atacar el Reino Unido con misiles nucleares.

 

Barrons explicó ante los diputados del Comité de Defensa que los problemas con Corea del Norte son “riesgos existenciales” para el Reino Unido y sus Fuerzas Armadas son incapaces de hacer frente a este peligro debido a los años de recortes en el sector de defensa.

“Estamos mirando a Corea del Norte, que de entre 18 a 20 meses combinará un misil nuclear con un misil balístico de alcance intercontinental que podrá llegar a Londres. No podemos lidiar con eso”, alertó.

La tensión entre Corea del Norte y EE.UU. en los últimos meses aumenta el temor a un conflicto abierto que implicaría a países de la región y del mundo. La retórica de los líderes de ambos países, las pruebas nucleares y de misiles balísticos intercontinentales de Pyongyang y las maniobras militares conjuntas de EE.UU. y Corea del Sur azuzan la ya de por sí peligrosa escalada.

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