De acuerdo con las estimaciones actualizadas de Moody’s Analytics, hasta el pasado 28 de octubre, la guerra contra Irán había generado un coste aproximado de 2.147 dólares por hogar estadounidense.
La cifra supone un incremento respecto a la estimación publicada por la consultora tres semanas antes, cuando calculó el impacto en unos 2000 dólares por hogar.
Según informó CNN, estos datos ponen de relieve el impacto económico de la guerra y el revés que supone para una de las principales promesas electorales de Donald Trump en 2024: reducir el coste de la vida.
Trump sostiene que el encarecimiento de los combustibles constituye un precio insignificante que debe asumirse para impedir que Irán desarrolle armas nucleares, pese a que, según han reconocido los propios organismos de inteligencia estadounidenses, Teherán no estaba desarrollando armamento nuclear.
Esto ocurre mientras Irán ha reiterado en numerosas ocasiones su rechazo a las armas nucleares, una postura que, según las autoridades iraníes, responde a convicciones teológicas y a un edicto religioso (fatwa) emitido por el Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, que prohíbe la fabricación y utilización de este tipo de armamento.
El mayor impacto económico del conflicto se ha reflejado en el aumento de los precios de los combustibles, provocado por la inestabilidad de los mercados energéticos internacionales.
Según las estimaciones de Moody’s Analytics, el fuerte encarecimiento de la gasolina, el diésel, el combustible de aviación y el gasóleo de calefacción ha incrementado en 1227 dólares los gastos energéticos de cada hogar estadounidense.
El segundo mayor impacto corresponde al aumento de los costes de financiación, que ascienden a 559 dólares por hogar. El repunte de la inflación llevó a la Reserva Federal estadounidense a elevar los tipos de interés en septiembre por primera vez en tres años, encareciendo tanto la financiación de los saldos pendientes de las tarjetas de crédito como el acceso a líneas de crédito respaldadas por el valor de las viviendas.
La estimación de Moody’s también contempla otros 361 dólares por hogar en concepto de gasto militar, aunque todavía no se ha hecho pública la magnitud de los daños sufridos por las bases y el equipamiento militar estadounidense.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una guerra contra Irán. En respuesta, las fuerzas iraníes lanzaron ataques contra objetivos israelíes en los territorios ocupados, así como contra bases militares estadounidenses desplegadas en la región.
Posteriormente, las Fuerzas Armadas iraníes llevaron a cabo contundentes ataques contra objetivos estratégicos estadounidenses en distintos puntos de Asia Occidental y anunciaron el cierre del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo, una medida que contribuyó a intensificar la presión sobre los mercados energéticos y a elevar los precios internacionales del petróleo.
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