En un comunicado emitido el jueves por la Casa Blanca se indica que el Departamento de Comercio de Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones contra 71 entidades rusas y bielorrusas, además de extender las medidas coercitivas a varios individuos asociados con las élites gobernantes rusas, como los empresarios Serguéi Roldugin y Alexéi Mordashov, así como, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova.
Según la nota, la nueva tanda de restricciones de EE.UU. busca impedir a dichas entidades “obtener productos de origen estadounidense o fabricados en el extranjero, derivados de alguna tecnología o software estadounidense”.
Además, Washington tiene como objetivo debilitar, a su juicio, “aún más la capacidad del Ejército ruso para obtener tecnologías y artículos que necesite para sostener su poder de agresión y proyecto”.
Ante esta tesitura, desde el Kremlin han denunciado que las sanciones occidentales en su contra tendrán un efecto negativo para la economía mundial, incluida una crisis alimentaria devastadora. “El resultado [de las sanciones] será la destrucción del orden mundial y consecuencias extremadamente graves para la economía global”, anunció en abril el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev.
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