• El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, 18 de diciembre de 2017.
Publicada: martes, 2 de enero de 2018 18:47

El presidente de EE.UU., Donald Trump, afirma que posibles conversaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur tienen un potencial indefinido y señala que las sanciones económicas ya están comenzando a hacer mella en el Gobierno de Pyongyang.

Las sanciones y presiones adicionales han comenzado a tener un “gran impacto” sobre Corea del Norte, hasta el punto de que su Gobierno parece abrirse a un diálogo con Corea del Sur, ha afirmado este martes Trump en Twitter.

“Los soldados huyen peligrosamente hacia Corea del Sur. El ‘Hombre Cohete’ ahora quiere hablar con Corea del Sur, por primera vez. Puede ser una buena noticia, o tal vez no. ¡Ya veremos!”, señala el mandatario norteamericano en dicha red social, en referencia al líder norcoreano, Kim Jong-un.

El Gobierno norcoreano sorprendió durante su mensaje de fin de año al anunciar que el país enviará un equipo a los Juegos Olímpicos de invierno en Pyeongchang, en Corea del Sur, un gesto que fue interpretado como una mano tendida.

Los soldados huyen peligrosamente hacia Corea del Sur. El ‘Hombre Cohete’ ahora quiere hablar con Corea del Sur, por primera vez. Puede ser una buena noticia, o tal vez no. ¡Ya veremos!”, señala el mandatario estadounidense, Donald Trump, en su cuenta de Twitter.

 

En respuesta, el Gobierno surcoreano anunció, de inmediato, que estaba dispuesto a mantener conversaciones de alto nivel con su vecino norteño el 9 de enero. A este respecto, el ministro surcoreano de Unificación, Cho Myoung-Gyon, explicó en una rueda de prensa que Seúl reiteraba su voluntad de celebrar conversaciones con Pyongyang “en cualquier momento, en cualquier lugar y bajo cualquier forma”.

A instancia de Estados Unidos, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) aprobó, antes de Navidad, un amplio paquete de sanciones contra Corea del Norte, que incluso recibió el voto favorable de China, un aliado político de Pyongyang.

Esas sanciones fueron diseñadas para bloquear el acceso de Corea del Norte a combustibles derivados del petróleo, que son vitales para su programa de misiles balísticos.

Corea del Norte, sin embargo, rechaza enérgicamente las sanciones, insistiendo en que su programa de misiles y nuclear es defensivo, mientras sostiene que Estados Unidos y sus aliados regionales no dejan de realizar ejercicios militares en la península, los cuales, asegura, constituyen una amenaza para su existencia.

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