• Un grupo de guerra de la Armada de EE.UU., comandado por el portaaviones USS Carl Vinson transita el mar de Filipinas, 28 de abril de 2017.
Publicada: viernes, 16 de junio de 2017 8:23
Actualizada: sábado, 17 de junio de 2017 10:14

Buques de la Armada de EE.UU. van a pasar más tiempo este año en el mar de China Meridional, uno de los principales núcleos de tensión entre Pekín y Washington.

Así lo comunicó el jueves el comandante de la Flota del Pacífico de EE.UU., Scott Swift, desde China, donde el destructor de misiles dirigidos USS Sterett realiza una escala en el puerto de Zhanjiang, en la provincia suroriental de Guangdong.

Se trata del primer buque de guerra de EE.UU. que visita China desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, asumió el poder en enero.

El almirante Swift dijo que los “días barco —los días permitidos a un buque para embarcar o descargar—” que ha pasado EE.UU. en estas aguas alcanzarían 900 en 2017, por encima del promedio aproximado de 700 días al año.

Aunque confirmó el aumento en el número de grupos de ataque estadounidenses que operan temporalmente en el Pacífico, el comandante no descartó la posibilidad de que esta presencia militar norteamericana disminuyera el año próximo, reportó Reuters.

Swift y otros funcionarios estadounidenses han dicho que no ha habido cambios en las llamadas operaciones de libertad de navegación de la Armada de Estados Unidos bajo la Administración de Trump.

En mayo, un buque de guerra estadounidense, en un simulacro militar, navegó a 12 millas náuticas de una isla artificial, la Mischief Reef, construida por China en el mar de China Meridional, para mostrar a China que no tenía derecho a las aguas que la rodean. Fue la primera operación de libertad de navegación de EE.UU. desde octubre.

Estas prácticas se desarrollaron en medio de las tensiones entre Pekín y Washington, respecto a las reclamaciones del país asiático en el mar de la China Meridional, las cuales no reconoce EE.UU.

 

El pasado 3 de junio, el secretario estadounidense de Defensa, James Mattis, volvió a acusar a China de militarizar las islas artificiales en la zona marítima en disputa, construyendo allí infraestructuras militares, y prometió reforzar aún más la presencia castrense estadounidense en Asia.

Pekín, a su vez, defendió la construcción de “instalaciones de defensas” en islas artificiales, considerándolo un derecho inalienable a la autodefensa y advirtió sobre las “segundas intenciones” de EE.UU. en mar de la China Meridional.

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