La detonación de una bomba suicida era su principal aspiración, porque no podría ser capturado, todas las pruebas serían destruidas, y tendría garantizado haber conseguido su objetivo.
Según el informe del FBI, el arresto del estadounidense John T. Booker, se produjo la madrugada del viernes cerca de la base militar de Fort Riley “mientras hacía las conexiones finales” de los explosivos del coche bomba que iba a estallar en el recinto para acabar con “la mayor cantidad posible de soldados”.
Este atentado, de acuerdo con las confesiones de Booker al FBI, incluía además hacer una filmación de propaganda para el grupo takfirí a fin de amenazar y advertir a los estadounidenses de que “deben de hacer que sus amigos y su familia abandonen el servicio militar”.

El detenido admitió que pretendía capturar y decapitar a un uniformado tras la grabación del vídeo del atentado para aterrorizar aún más a los estadounidenses, agregó la nota.
"La detonación de una bomba suicida era su principal aspiración, porque no podría ser capturado, todas las pruebas serían destruidas, y tendría garantizado haber conseguido su objetivo", reza el texto.

Según la nota de FBI, el detenido de 20 años llevaba planeando el ataque desde febrero de 2014, cuando se adhirió al ejército local y dio a conocer en Facebook su intención de protagonizar un ataque terrorista que podría convertirse en un guión de cine.
Booker fue llevado en la misma jornada ante un tribunal federal en la ciudad de Topeka enfrentando tres cargos y en caso de ser hallado culpable, podría recibir cadena perpetua.
La detención de Brooker se produjo casi una semana tras el arresto en Nueva York (noreste de EE.UU.) de dos mujeres que planeaban perpetrar un ataque, y también un día después de que agentes de policía detuvieran en Chicago (norte) a un ciudadano acusado de viajar a Turquía para sumarse en las filas del grupo terrorista en Siria.
Según ha admitido la exsecretaria de Estado de EE.UU. Hillary Clinton en su libro de memorias ‘Hard Choices’ (Decisiones Difíciles), Daesh fue creado por Washington con el fin de provocar el caos en Oriente Medio y dar legitimidad a futuras intervenciones norteamericanas en la región.
También, el excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés) Edward Snowden reveló que el EIIL emergió de un trabajo conjunto entre los servicios de Inteligencia estadounidense, israelí y británico.
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