• Fuerzas especiales de Corea del Sur en un campo de entrenamiento.
Publicada: miércoles, 13 de septiembre de 2017 18:08
Actualizada: jueves, 14 de septiembre de 2017 17:40

Corea del Sur contempla crear un comando especial que llamará ‘unidad de decapitación’ cuya función será asustar al líder norcoreano, Kim Jong-un.

Según lo previsto, hasta el fin de esta año ya debe estar formada dicha unidad, así ha informado el ministro surcoreano de Defensa, Song Young-moo, a parlamentarios, publicó el martes el diario New York Times.

La unidad —que contará con entre 1500 y 3000 efectivos– no ha sido asignada para “decapitar” literalmente a Kim, sino tendrá como misión enviar un “mensaje amenazador” para el vecino norteño.

Fuentes del Ministerio de Defensa surcoreana, conforme el diario norteamericano, dicen que el comando podría realizar incursiones fronterizas con helicópteros modernizados y aviones de transporte, que penetrarían el territorio norcoreano por la noche.

En tal contexto, Shin Won-sik, un retirado general surcoreano, opina que “la mejor estrategia disuasoria, aparte de nuestras armas nucleares, será hacer que Kim Jong-un tema por su vida”.

la mejor estrategia disuasoria, aparte de nuestras armas nucleares, será hacer que Kim Jong-un tema por su vida”, opina Shin Won-sik, un retirado general surcoreano.

 

El exgeneral surcoreano afirma que Seúl tiene suficiente misiles balísticos para golpear las bases subterráneas de Pyongyang, donde podría estar el escondite de Kim, pero, añade, la idea es cómo se puede infundir el temor de una guerra nuclear sin usar armas nucleares.

Para Shin en el sistema “medieval” de Corea del Norte la vida de Kim es tan “valiosa” como la de cientos de miles de personas corrientes, que podrían morir en un ataque nuclear.

Rara vez un Gobierno anuncia una estrategia relacionada con el asesinato de un jefe de Estado, de hecho, Corea del Sur quiere mantener al Norte “nervioso” para evitar que siga desarrollando su arsenal nuclear, destaca la publicación.

Pyongyang no obstante, defiende que realiza sus pruebas nucleares y balísticas en base a su “derecho a la autodefensa” ante las “intenciones hostiles” de EE.UU. en su contra, como las maniobras militares conjuntas Washington-Seúl en la península de Corea.

Las dos Coreas siguen prácticamente en guerra incluso tras el fin del conflicto de Corea (1950-1953). Esta situación se ha empeorado después de la sexta prueba nuclear de Pyongyang, que tuvo lugar el pasado 3 de septiembre.

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