“Detengan a Park inmediatamente”, gritaba la multitud que se dirigía hacia la sede de la Presidencia, las oficinas del primer ministro y de la Corte Constitucional en la capital. Se trató del noveno sábado consecutivo en que los indignados surcoreanos se juntan para reclamar la partida de la presidenta Park Geun-Hye, por un escándalo de corrupción.
Con carteles y globos los manifestantes cantaron y bailaron al son de canciones de Navidad con las letras cambiadas para ridiculizar a la presidenta y reclamar su partida, medida solicitada también por su propio partido Saenuri.
Park, acusada por la fiscalía de complicidad con su amiga Choi Soon-Sil, imputada por extorsión y abuso de poder, fue destituida por el Parlamento el pasado 8 de diciembre. La presidenta que conserva de momento el título pero sus poderes fueron transferidos al primer ministro, tendría que esperar la decisión de la Corte Constitucional.
La Corte, que comenzó a analizar el caso el jueves, tiene hasta 180 días para avalar o no la partida de Park. Si este órgano confirma la destitución se deberá organizar dentro de los 60 días una elección presidencial anticipada.
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